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jueves, 1 de noviembre de 2012

¿ Qué fue de la bóveda Fuschini en el cementerio de Tandil ?


Cronología de los hechos

1892 - Giuseppe (José) Fuschini compró una bóveda en el cementerio de Tandil en el año1892.
En esa época los cementerios vendían las tumbas a perpetuidad, que en realidad significaba una posesión de 99 años.

Giuseppe falleció en 1898 y después de su muerte su esposa Blanca se trasladó a Buenos Aires donde falleció algunos años después. Todos sus hijos también vivían en Buenos Aires, por lo tanto supongo que la bóveda  quedó seguramente a cargo de familiares que vivían en Tandil. Recordemos que Eduardo Fidanza, hermano de Blanca, también vivía en Tandil y allí quedo su familia o parte de ella.

1938 - En el año 1938 los hijos de Giuseppe solicitan a la Municipalidad un certificado de posesión, que transcribo a continuación



Escudo Municipal




Certifico que según consta en el folio 119 del Registro de venta de solares de Bóvedas, actualmente en uso, el 24 de marzo de 1892 fue vendido a perpetuidad al Dr. Dn. José Fuschini en solar de bóveda designado con el número 230, en el plano del cementerio de esta ciudad

Tandil, enero 19 de 1938






                     Firma ilegible                                                                       Firma ilegible
                      SECRETARIO                                                           INTENDENTE MUNICIPAL





1942 - La documentación que tengo en mi poder muestra que en 1942 se efectuó una consulta al cementerio para averiguar el estado de la bóveda Fuschini, que obtuvo la siguiente respuesta




Tandil, noviembre 13 de 1942
Escudo Municipal



Sr.
D Carlos R. Saravi


                                   Por disposición del Sr. Intendente, tengo el agrado de dirigirme a Ud. en contestación a su consulta verbal, respecto a la bóveda del Dr. José Fuschini. Sobre este asunto infórmole, que el certificado que posee la familia Fuschini constituye suficiente título de propiedad. Si vive el adquiriente puede vendérsela, previa trasferencia que se efectúa en esta Municipalidad. Si ha fallecido, pueden venderla sus herederos, siempre que en la sucesión les haya sido adjudicada. En tal caso, tienen que registrar primero la transferencia a su favor.
                                   Los terrenos vendidos a “perpetuidad”, en los cementerios de este Partido, son por el término de noventa y nueve años, de manera que la bóveda que motiva su consulta, vence en marzo de 1991.
                                   Saludo a Ud. Atte.





                                                                                              Firma ilegible
                                                                                              SECRETARIO


Al dorso dice :


Estimado Samuel:
                                   Contesto tu carta del 5 del corriente y le acompaño una nota que me pasó la intendencia, en la que expresa todo lo referente a la cuestión Fuschini.
En la bóveda hay los siguientes cajones

Un cajón del Dr. Fuschini
Un cajón de roble (Babito)
Tres cajones de niños

Si hay interés de vender . . . . . . . sigue



1943 - En una carta escrita por Mario Fuschini Fidanza a su hermano José fechada en Buenos Aires el 25 de marzo de 1943 le escribe lo siguiente

“…. Pedro Agote y Emilia me hablaron para ir al Tandil a hacer arreglar la bóveda, pintarla, etc y después llevar a mamá en una urna. Probablemente iremos a fin del mes que viene por 3 o 4 días …….” . Creo que esto nunca se llevó a cabo.

1957 - En este año aproximadamente  Delia Rosa Fuschini (hija de José Octavio Fuschini) y su marido Alberto Forneris viajan a Tandil y en una una tarjeta postal a su padre dice:

“…. con rayitas blancas. Hay tres cajones chiquitos con terciopelo azul que se deshace al tocarlo (me dijo Alberto ya que él estuvo con los cajones), uno de “Antonio Zinny” que ya te dije y otros dos sin nombre pero se ven muy viejos.
El señor que cuidaba cree que el otro cajón grande es de un hijo del Dr José Fuschini ¿ de Babito?
Antes de venirme hablé con Teodelina, así que le llevaré buena información
Alberto hizo limpiar al máximo la bóveda, asi que quedó reluciente y compró un hermoso ramo de flores que colocamos. Le dio también al guardian una propina de 80 pesos que quedó el pobre loco de contento
………………………………………………….”

1991 - En Marzo de 1991, con motivo de que la familia entregó un cuadro de Giuseppe (José) Fuschini, pionero de la medicina en Tandil, al Museo del Fuerte, se hace una nueva consulta al cementerio con relación al solar que ocupa la bóveda Fuschini y se obtiene el siguiente informe verbal del Sr Martinez, empleado del cementerio de Tandil que se trancribe a continuación

Informe dado por el Sr. Martinez, empleado del Cementerio de Tandil, sobre la bóveda de la familia Fuschini.

15-12-1987  El Sr. Carlos Fidanza recibe el solar por ser el único heredero (según registros del Cementerio)

04-10-1988  El Sr. Carlos Fidanza lo transfiere al Sr. Baroni y Sra. Bajo el Recibo Nº 0042

03-1989       La bóveda pasa a poder de la Municipalidad y esta entrega al matrimonio Baroni un solar en otro sitio. (El empleado hace la observación, pues “no entiende” que si no habían pasado 99 años pudiera transferirse el solar)

La Municipalidad destina el solar a OSARIO GENERAL

No figura escrito el paradero de los restos que había adentro. Probablemente Carlos Fidanza lo sepa

Los empleados del Cementerio informan que cuando se constituyó en OSARIO GENERAL no había nada, por lo que se supone que Fidanza pudo haberlos transferido para otro lado.

Foto tomada por Delia Rosa Fuschini, nieta de Giuseppe, en una visita a Tandil


CONCLUSION
Giuseppe adquirió la bóveda en Tandil para reunir a todos sus hijos y familiares después de muertos. Las familias de origen italiano tienen muy arraigado en sus costumbres disponer de un solar donde se puedan enterrar a todos los miembros de la familia y es por eso que Giuseppe decidió efectuar la compra.
Pero las circunstancias no quisieron que la familia estuviera reunida, ya que sus hijos se mudaron a Buenos Aires y a otros puntos  de Argentina y el proyecto de Giuseppe se vio trunco por el hecho de que ninguno de sus hijos quedó viviendo en Tandil.  

miércoles, 24 de octubre de 2012

Mi abuela paterna Teresa Herminia Gervaso


Hoy 24 de octubre se cumplen 136 años del nacimiento de la Nonita, mi abuela paterna, y lo festejo contando su historia.
Teresa Herminia Gervaso tenía estudios primarios completos y fue una mujer inteligente y con mucha personalidad.
Hija mayor de Juan Gervaso y de María Capdevielle había nacido en Salto, Uruguay el 24 de octubre de 1876.  Su padre era italiano nacido en Brescia, Piamonte, de profesión orfebre y su madre era francesa de Sainte Marie, cerca de Burdeos, casados en Buenos Aires en la Parroquia de San Ignacio, el 23 de diciembre de 1875.

Herminia con 32 años, el día de su casamiento

En 1900, cuando muere su padre en Buenos Aires, la familia quedó en muy mala situación económica y como ella era la mayor de los hermanos, tuvo que salir a trabajar para mantener a su madre y 5 hermanos. Se empleó en la casa de modas Gardiol que funcionaba en la calle Florida 578 donde ingresó como vendedora y con el pasar del tiempo mejoró tanto su situación económica y su relación personal con la dueña  María Celina Gosset de Gardiol, que cuando la Sra quedó viuda y se retiró en 1913 más o menos, le compró la Casa de Modas.
En 1910, cuando tenia 32 años se casó con Gustavo Marcos Pedro Dufour de 40 años y tuvieron tres hijos
  • Gustavo Alberto (Vito) nacido el 24 de agosto de 1911 en Buenos Aires
  • Marcos Juan (Coco) nacido el 30 de enero de 1913 en Buenos Aires
  • Herminia Ester (Chicha) nacida el 22 de mayo de 1919 en Buenos Aires
En 1913 la Casa de Modas se mudó a Florida 589, casa de dos pisos. En el primero estaban los salones de venta y de prueba, el escritorio de su esposo Gustavo Dufour que llevaba la contabilidad del negocio, el taller en un patio techado con vidrios, un baño y al fondo un patio donde daban la cocina, un comedor de diario y una escalera que llevaba al entrepiso. El segundo piso estaba habitado por la familia Tenía siete habitaciones y un baño. La casa construida a fines del siglo XIX tenía ascensor, pese a ser antigua. En ella vivían Gustavo y Herminia con sus tres hijos y como en muchas familias de origen italiano, también la habitaban la madre de Herminia, sus hermanas Fedora, Aida y Palmira y el hermano menor Armando. El otro hermano varón, Roberto, vivía en Mendoza
Fedora la ayudaba en la atención a la clientela que en general eran personas de sociedad de buen pasar económico. (Un vestido costaba unos 180 pesos, un traje de novia costaba cerca de los 1000 pesos, mientras que una buena costurera podía ganar unos 120 pesos por mes).
En el taller había entre costureras y aprendidas unas quince personas, cantidad a la que había que agregar “la primera” que era la encargada de tomar las medidas y de las pruebas y el sastre que era hombre y que solo se ocupaba de los sacos de “tailleurs”. Las telas eran traídas desde Francia … brocatos ricamente bordados, sedas, etc (1)
La parte contable de la Casa de Modas era llevada por su esposo, pues el cobro debía hacerse con mucho tino dada la calidad de la clientela. Las familias pudientes de BsAs compraban allí la ropa con cuenta corriente y normalmente se enviaba una factura a fin de mes, porque no se podía pensar en cobrar contra entrega. En 1925 fallece su marido y es reemplazado en por el Sr. Imsand que no estaba en forma permanente en el negocio. Es probable que en este período entre 1925 y 1930 las cobranzas no se hicieran regularmente y además se sumó la crisis de 1929 que llevó a la quiebra a la casa de modas. Una vez cerrada la casa de modas, Herminia no volvió a trabajar y solo se ocupó de las tareas domésticas. Cuenta mi papá que era una especialista en disponer la ropa blanca ordenada en los roperos.
La familia (formada por Herminia, sus hijos, su mamá y sus hermanos) vivió en la casa de Florida 589 hasta mayo de 1930. Allí se casaron Fedora con Rafael Lassalle en 1928, siendo padrino de bodas el Intendente de Avellaneda Don Alberto Barceló.

Foto de familia sacada alrededor de 1947: abajo de izq a derecha Teresita (Teresa Roffo,esposa de Coco), Pelusa (Maria
Laura Dufour, hija de ambos), Chicha (Herminia Dufour, aun soltera), la Nonita y Vito (Gustabvo Alberto Dufour). Atras
Coco (Marcos Juan Dufour) y Anita (Ana Margarita Fuschini esposa de Vito)

A partir del cierre de la Casa de Modas, Rafael Lasalle se hizo cargo de la familia la que se mudo en mayo 1930 a un departamento en la Av. Mitre de Avellaneda a media cuadra de la plaza y posteriormente a un segundo piso en la calle Belgrano casi esquina Lavalle, también en Avellaneda.
Finalmente años después Herminia, sus hijos y el matrimonio Lasalle se fueron a vivir a “la Quinta” en City Bell mientras que su mamá María Capdevielle y sus hermanas Palmira y Aida lo hicieron a un departamento en la calle Lavalle al 300 entre San Martín y Reconquista (Edificio Loma Negra) donde vivieron hasta que falleció la primera.

La quinta se llamaba "Las Calas" porque eran estas flores las que
 abundaban en la Quinta. En la foto mi abuela Herminia y su hermana Palmira

“La Quinta” era un lote de cinco hectáreas y media ubicado en el camino General Belgrano en City Bell (hoy Gonnet) entre calles Mitre y Federico Lacroze que en un principio tenía solo una casa de madera con un dormitorio, comedor, baño y cocina y en el que posteriormente el matrimonio yugoslavo de José y Petrona con su hijo Josecito, que cuidaban el predio, construyeron una casa de mampostería con dos dormitorios, sala comedor, baño y cocina. A esta casa que llamábamos “La casa vieja” (2) fue a vivir la familia cuando se mudaron a La Quinta en 1933
En realidad esta propiedad era de Rafael Lasalle y su mujer Fedora, hermana de Herminia, pero en ella vivió siempre el mismo grupo familiar que nunca se desmembró. Es mas, creció porque también vivieron en la casa Coco, con su esposa Teresita y su hija Pelusa.
En 1936 se empezó a edificar la casa definitiva que se terminó cerca de 1940, una casa señorial de 400 metros cubiertos con galería. Tenía un gran comedor, un living donde se atesoraban los recuerdos traídos de los viajes de Fedora y Rafael, un jardín de invierno, habitaciones y dependencias varias. Aparte se construyó un gran garage  y depósito. Tenía un tanque australiano que servía de piscina y un molino que en un principio daba agua a la vivienda.

Mi tía Chicha y yo en el tanque australiano. Al fondo se ve la casa terminada en 1940 - Foto de 1950 aproximadamente
La Nonita (3) vivió en esa casa hasta que falleció a los 93 años en 1970. Fueron 30 años en los que la casa cambió de habitantes, ya que algunos murieron y otros se agregaron. El primero en fallecer fue Rafael que era el sostén de la familia y eso obligó a vender parte de los terrenos de alrededor de la casa. De esa manera el barrio se fue poblando con nuevos vecinos. Finalmente la propiedad quedó reducida a una manzana con la casa en el centro del terreno y se accedía por la actual calle  486 que topaba en el portón de ingreso. 


La familia en la galería de la casa Aproximadamente 1960
(de izquierda a derecha Palmira, Chicha con Oscar en la falda, Cacho, Marta (hermana de Cacho) 
Anita con Gustavo en la falda, parado Coco , Monica y Patricia, Pelusa, atrás Chiquita
(hermana de Cacho), Teresita, la Nonita y de espaldas probablemente Aida)


Como dije los habitantes de la casa fueron mutando, se agregaron algunos, pero el grupo original vivió allí hasta que cada uno partió a su morada definitiva. Así fueron falleciendo Fedora, Aida, Palmira y la última de esta generación fue Herminia en 1970. Pero la casa también se nutrió de gente joven ya que la familia de Coco, su mujer Teresita y su hija Pelusa vivió allí muchos años, hasta que se mudaron a Quilmes. Y allí también vivió Chicha cuando formó su familia con mi tío Cacho (Oscar Lapalma) y sus hijos Oscarcito y Cecilia. La casa (4) fue habitada hasta hace pocos años por mis primos Oscar y Cecilia. 

Notas de Mónica:
(1)     En oportunidad de visitar La Quinta, siendo ya más grande, recuerdo que encontraron muchas de esas telas en un ropero, apolilladas y deshechas por el paso del tiempo.  Aida era quien guardaba todo y había muerto un tiempo antes.
(2)     De chicos pasábamos las fiestas en La Quinta y nos tocaba dormir en “la Casa Vieja”. Es más, mi hermano Gustavo nació alli un 23 de diciembre, ya que se le adelantó el parto a mi mamá
(3)     Nosotros la llamábamos Nonita y la recuerdo ya viejita, con el pelo bien blanco, pero siempre una linda mujer
(4)     Hace pocos días pasé por La Quinta, que ahora pertenece a otros dueños, y pude ver que aun conservan el molino, pero que levantaron el tanque australiano y construyeron una pileta, La casa fue ampliada, pero de afuera mantiene su majestuosidad, aun cuando está un poco deteriorada …. Me trajo muchos recuerdos
(5)   Pude contar esta historia gracias a que mi papá dejó escritas sus memorias y la pucha ...Qué memoria que tenía  !!!

lunes, 22 de octubre de 2012

CONCLUSIONES . . . en una tarde de lluvia


Hoy quiero hablar de algunas conclusiones que saqué en mi viaje a Buenos Aires para festejar el cumpleaños 90 de mi tía Negra
Fue un encuentro con muchas generaciones de la familia, y aunque muchos no pudieron ir al festejo por diversas razones (distancia, obligaciones, etc), la familia entera estuvo allí. La Negra representa la unión de la familia, aprehendida de sus mayores y compartida con mi mamá y no sé si es por su ubicación geográfica, porque mi tía vive en pleno centro de BsAs, o por su personalidad filantrópica o por ambas, logró juntar las personas más diversas que conforman nuestra familia. Somos una familia desparramada en el mapa … muy distintos los unos a los otros, y nos hemos criado libres de elegir nuestro destino. Eso hizo que cada uno eligiera un lugar donde vivir, y como vivir, pioneros en eso de trasladarse y reinventar una nueva vida. Así lo hizo mi bisabuelo, descendiente de una familia de médicos, emigrando de Italia e instalándose en el poblado que era Tandil de 1864 para ejercer su profesión de medico y ayudar a los demás. También lo hizo mi abuelo, que pertenecía a una familia acomodada de Buenos Aires, cuando compró con sus ahorros un campo en Villa Mercedes San Luis para iniciar una nueva vida con su familia y trabajar como ingeniero en mejorar la infraestructura de riego de la Provincia de San Luis. También mis padres cuando dejaron Buenos Aires por un mejor destino en San Juan y nosotros mismos que sin darnos cuenta elegimos un mejor futuro a quedarnos en nuestro lugar.
Un amigo hizo la siguiente reflexión que hago mía, y que fue el pensamiento de mis padres y de mis abuelos

“Human nature will not flourish, any more than a potato, if it be planted and replanted, for too long a series of generations, in the same worn-out soil. My children have had other birthplaces, and, so far as their fortunes may be within my control, shall strike their roots into unaccustomed earth.”
                 Nathaniel Hawthorne (1804-1864)


Quiero también compartir hoy otra conclusión que saqué en este viaje
No podemos forzar a nuestros hijos a formar parte de esta familia. Ellos deben decidir si se agregan o no y lo importante es dejarles como legado las historias de los ancestros que fueron personas normales, inteligentes y probas. De ahí la importancia de escribir en este blog lo que voy descubriendo de cada uno de ellos, para que en un futuro sean nuestros hijos los que encuentren, lean, valoren y tomen su decisión de pertenecer o no a esta familia.  
Es razonable que las personas mayores quieran contar sus historias a sus nietos, pero esto solo sucederá si son esos nietos los que se interesan en las historias y no por una imposición de los mayores. Creo que a mi me cayó la ficha y es por eso que estoy rescatando del olvido tantas y tantas historias de vida que recién hoy valoro y que fue lo que mi mamá pregonó siempre y en silencio … valorar a la familia.
Espero que sirva como puntapié inicial de muchas historias mas …

martes, 16 de octubre de 2012

Recuerdos de la infancia de mi padre Gustavo Dufour en la calle Florida


Hoy publico parte de las memorias de mi papá escritas alrededor de 1998. Evoca su infancia viviendo en la calle Florida de Buenos Aires y escribe sus recuerdos de cómo era esa calle emblemática a principio del siglo XX.

"Viví en la calle Florida 589 desde el año 1913 o 1914 hasta 1930, y lo que sigue es lo que recuerdo de los comercios establecidos, de las casa de particulares y de los sucesos ocurridos en esa calle durante ese periodo y lo hago para cumplir con el pedido de mis hijos y nietos.

HISTORIA       La actual calle Florida nace el sábado 11 de junio de 1580, cuando Juan de Garay declara fundada a la ciudad “Ciudad de la Santísima Trinidad del Puerto de Santa María de Buenos Ayres”. Desde 1744 recibe el nombre de “San José” y comunicaba la Plaza Mayor con el Bajo Retiro. Desde aproximadamente el año 1800 se la conocía popularmente como “Calle del Correo” y más familiarmente como calle “Del Empedrado” y  se la conoció como “Florida”, cuando este nombre le fue impuesto por el gobierno del Directorio a fines de 1814 para conmemorar el triunfo alcanzado por las tropas del general José  Antonio Alvarez de Arenales sobre los realistas, el 25 de mayo de ese año en el pueblo de La Florida ubicado en el Alto Perú. Desde entonces y salvo algunos años en que por decisión de Rosas se la llamó “Perú” en 1845, siempre siguió siendo “del Empedrado”. En 1856 y bajo la presidencia de Urquiza, se le restituyó el nombre que hoy ostenta.
  

RECUERDO       Si bien la  calle Florida  tiene este nombre desde la calle Rivadavia hacia el norte, para mí también forma parte de ella el tramo comprendido entre Rivadavia y Avenida Mayo, que lleva el nombre de Perú.

Perú entre Rivadavia y Avenida de Mayo.
Vereda este. Había un solo edificio ocupado por la tienda Gath & Chaves, antes de mudarse a su edificio propio de Florida esquina Cangallo (hoy  Pte. Perón). Según contaba mi padre y no tengo ninguna prueba de lo que voy a decir, cuando el edificio quedó desocupado salió a remate con una base de  1.000.000 de pesos  y el que lo adquirió ofertó un peso más, es decir lo compró por  1.000.001  pesos. Aerolíneas Argentinas tiene actual mente sus oficinas en ese edificio, compartiéndolo con la confitería London Grill que ocupa la esquina de Avda. de Mayo.          
Vereda oeste.  De esta vereda sólo recuerdo a la joyería y relojería “Escasany’, que estaba en la esquina de Florida con Rivadavia. Para ciertas épocas del año obsequiaba a los compradores unos pequeños libros de unos   5x7 cm, con hojas de papel biblia, que tenían por tema “El Quijote de la Mancha”. Para  otras épocas regalaba a los compradores un dije de metal, en que la calidad del metal mejoraba de acuerdo al importe de la compra. El dije era conocido con el nombre de “Billiken” y creo que era una reproducción de Buda.

Florida entre Rivadavia y Bartolomé Mitre.
Vereda este. Esta vereda estaba cortada por la construcción de la llamada Diagonal Norte, cuyo primer y único tramo construido hasta esa fecha era el comprendido entre San Martín y Florida. Estaban a la vista partes de los edificios tirados abajo por la apertura de la diagonal. Justo al lado de la demolición y sobre Florida, estaba la entrada del “Hotel Palace”, hotel de categoría, actualmente desaparecido.
Al lado estaba la joyería y relojería del Sr. Dartigues, francés y hombre de edad, amigo de mi padre. No recuerdo el destino de los restantes edificios hasta llegar a Rivadavia. Entre la diagonal y Bartolomé Mitre quedó un solar triangular donde se levantó el actual edificio del Banco de Boston, con una impresionante puerta de entrada de bronce, por su tamaño. El edificio fue inaugurado en noviembre de 1924, con la presencia del presidente Marcelo Torcuato de Alvear.


Diagonal Norte y Florida El edificio que se ve es el Banco de Boston

Vereda Oeste. Es muy poco lo que recuerdo de los edificios existentes sobre esta vereda,  posiblemente la platería de  Mappin & Webb, pero lo que sí recuerdo, por haber estado algunas veces en ese local es el restorán “Sportman”, ubicado en la esquina con Bartolomé Mitre que tenía sobre la pared oeste y a una cierta altura, una pantalla para proyectar películas.

 Florida entre Bartolomé Mitre y Cangallo.
 Vereda este. En la esquina de Bartolomé Mitre estuvo en una época la tapicería de “Los Gobelinos”, que luego se mudó a mitad de la cuadra, con venta de alfombras y telas para tapizados y cortinas. Los edificios de esta cuadra quedaban opacados por el de la “Galería Guemes, en su momento el edificio más alto de Sudamérica.
La parte central de la galería es un pasaje que va de Florida a San Martín. Los locales que daban sobre Florida estaban ocupados por la casa “Tow”, especializada en la venta de ropa para hombres. En el subsuelo de la galería había un teatro donde a veces se representaban obras bastante picarescas.
Actualmente, en el centro del pasaje, han permitido la instalación de quioscos que lo afean.
Vereda oeste. La esquina de Bartolomé Mitre estaba ocupada por una tienda muy importante “James Smart”, que tuvo que mudarse cuando se continuó la diagonal norte, a su local propio, Florida esquina Lavalle. Uno de los locales que seguían fue ocupado por la óptica ”Griensu”, antes en Florida entre  Sarmiento y Corrientes, negocio donde compramos, allá por los años veinte, nuestra segunda máquina fotográfica, una Kodak tipo cajón que sacaba fotografías de  6x9 cm. Se la  conseguía adquiriendo diez rollos de película, que costaban diez pesos. Con ella sacamos muchísimas fotografías. Casi a mitad de cuadra estaba la confitería “L’Aiglon”, famosa para nosotros porque nos compraban las “yemitas”, bombones de huevo recubierto con caramelo y para la familia los “vol au vent”, unos cilindros de hojaldre rellenos con ostra en un agujero central, cerrado por un copete de hojaldre. El primer piso de esa confitería tenía una importante abertura central que transformaba al piso en una pista circular, donde se patinaba fines del siglo XIX. Posteriormente en esa ubicación, se instaló la confitería “Boston” y en el primer piso se instalaron pistas de bowling y mesas de billar. Cuando cursaba los últimos años de la Escuela Industrial Otto Krause, era el lugar obligado para concurrir con compañeros, los sábados por la noche, para jugar al bowling y al billar. La farra se terminaba yendo al muy concurrido restorán  “Corrientes 11”, ya en la madrugada, a comer puchero de gallina. Seguía hasta la esquina el local ocupado por la tienda Gath & Chaves, edificio construido copiando arquitectura de las grandes tiendas  francesas.   


la calle Florida vista desde el balcón de la casa de mi padre Aprox 1928
                                                                           

Florida entre Cangallo (Hoy Pte Perón) y Sarmiento.
Vereda este.  De esta vereda es poco lo que recuerdo, sólo el café Paulista, muy concurrido por las tardes por familias que venían al centro para hacer compras. A mitad de cuadra estaba la óptica “Mandel”, que recuerdo, porque ahí comprábamos, como podría decir, unas formas japonesas de papel, que puestas en el agua se hinchaban y al desplegarse mostraban bellísimas flores.
Vereda oeste.  En la esquina de Cangallo (hoy Pte. Perón) estaba el anexo de la tienda Gath & Chaves, luego venía el local de la casa de óptica y fotografía de Lutz Ferrando, aun existente, que primitivamente fue “Lutz y Schultz”. La Sra. de Schlutz era clienta de casa y cuando venía para las pruebas, si era invierno, dentro del manchón traía dos diminutos perritos. Cuando esto ocurría nos llamaban para que los  viéramos. Uno de los locales de esta vereda estaba ocupado por el “Bazar Francés”, donde se podía adquirir juegos de mesa de porcelana de Limoges  en que el número de piezas quedaba determinado por las necesidades del comprador.
    
Florida entre Sarmiento y Corrientes.
Vereda este.    En esa esquina y aun lo está actualmente, se encuentra la farmacia Franco Inglesa, originariamente de Badaracco y Bardin. A mitad de cuadra estaba el edificio del diario La Nación con frente estilo español; para los talleres se entraba por San Martín. No sé cual es su actual destino desde que todo el diario se mudó a su nuevo edificio de Bouchard 557. Seguían negocios que no recuerdo de quien eran hasta llegar cerca de Corrientes, donde ahora pienso que hay una librería, pero que cuando éramos chicos estaba la firma Bullrich. La entrada por Florida era estrecha y luego el local se ensanchaba sobre San Martín formando una L. Como la firma estaba dedicada a la venta y remate de animales, en la parte estrecha del local estaban en exhibición los vacunos en venta y me acuerdo de que, aunque parezca mentira, cuando se entraba por Florida se lo hacía casi rozando el anca del primer  animal. Cuando la firma se mudó a su local sobre la avenida Leandro N. Alem (ahora Avda. Alvear), se construyó en ese terreno el cine Florida actualmente desaparecido.
Durante las tardes, en esta esquina de Corrientes, vendía un diario “La Unión” un señor bastante bajo con galera, seguramente alemán por la forma en que voceaba el periódico. Durante las noches de verano, en la azotea del edificio de esta esquina ponían una pantalla en que se proyectaban los dibujos que sobre temas políticos hacía Ramón Columba, cuya otra ocupación era ser taquígrafo del Congreso. Las proyecciones eran vistas por el público que se ubicaba en la esquina diagonalmente opuesta.
Vereda oeste.  En la esquina había una importante tienda “A la Ciudad de Méjico”, actualmente desaparecida y a mitad de cuadra una muy conocida librería “El Ateneo”, que aun existe, una institución entre las librerías de Buenos Aires. En la esquina de Corrientes estaba la casa “Mayorga que se dedicaba a vender artículos de cuero. En el piso de arriba estuvo un tiempo el “Círculo Italiano”.     

Florida entre Corrientes y Lavalle.
Vereda este.   En la esquina hoy desaparecida de Corrientes debido a la ampliación de la calle, estaba el bar de “Girard”, un francés de cara sonrosada y siempre sonriente que atendía a clientes en su mayor parte de la sociedad porteña. Muchos domingos por la tarde nuestro padre nos llevaba a tomar una bebida que a nosotros nos parecía extraordinaria, simplemente porque el borde del vaso traía como una cinta de azúcar, que teníamos que lamer. En ese día también venían pescadores ambulantes, que en esa época llevaban dos canastas, una a cada lado de un palo que llevaban sobre un hombro. Traían ostras que abrían para los clientes que las comían con champaña. A mitad de cuadra y hacia  1930, tuvo sus oficinas un diario conservador “La Fronda” muy combativo, hace tiempo desaparecido. Ya más cerca de Lavalle estaban las oficinas de una compañía “Delfino”, vinculada a compañías de navegación alemanas a la que pertenecían los “Cap” (Cap Arcona, Cap Polonio, etc). En la esquina con Lavalle estaba la casa Max Glucksman, una de las primeras firmas que se ocuparon de la fotografía y el cine, firma que hace mucho tiempo que desapareció y en ese terreno levantó su edificio propio la tienda “James Smart”, cuando la prolongación de la diagonal norte exigió la demolición del edificio que esta tienda ocupaba en la esquina de Florida con Bartolomé Mitre. En los pisos superiores había, o todavía hay, un hotel con entrada por la calle Lavalle.                                                                                                
Vereda oeste.   Esta  esquina  de  Corrientes  servía  de  platea  para ver los dibujos políticos que Ramón Columba proyectaba, durante la época de verano, en la pantalla que estaba en la azotea del edificio diametralmente opuesto. Muy cerca de esta esquina existió un negocio donde se vendieron los primeros receptores de radio con válvulas, los “Radiola”. Estos receptores trabajaban con teléfonos y uno de ellos fue el primero que llegó a casa, adquirido por la señora de Gardiol, que hacía unos años que debido a su parálisis total estaba en casa, donde vivió hasta su fallecimiento en 1925. El siguiente edificio importante de la cuadra estaba casi en la mitad y originariamente perteneció a una familia de la sociedad porteña, creo que de apellido Rocha, que se lo vendió a la Sociedad Rural, que aun en la actualidad tiene su cede allí. A esta casa seguía el local del “Richmond de Florida”, que aun debe tener en el subsuelo las primeras canchas de bowling  de la Argentina. A este bar nos llevaba nuestro padre algunos domingos a ver jugar a las bochas. Entre los negocios que seguían hasta la esquina, sólo recuerdo una platería muy importante, “Walser Wald”.

Florida entre Lavalle y Tucumán.
Vereda este.   En la esquina de Lavalle estaba y esta la farmacia “Murray”, seguían unas casas particulares y luego un pequeño negocio de venta de tabaco de un señor Gorlero, ciertos días a última hora de la tarde, se reunían dos o tres señores, entre los cuales estaba mi padre, a charlar. Después de algunos negocios seguía la ampliación del Jockey Club, donde estaba la biblioteca y la pinacoteca y luego el edificio principal, con una planta en forma de L porque el club también tenía entrada por Tucumán. 


Jockey Club


Había después dos casas simétricas, en la pegada al Club vivía un abogado solterón Carlos Carlés, hermano de Manuel Carlés creador de la Liga Patriótica Argentina, creada para luchar contra las organizaciones obreras y en la otra, la ubicada mas cerca de Tucumán, Florida 589, vivíamos nosotros. Estas casas no tenían planta baja, ésta estaba ocupada por  negocios, debajo de nuestra casa estaba una compañía “Kardex”, especializada en la venta de archivadores y ficheros. La que estaba debajo de la casa ocupada por Dr. Carlés tuvo diferentes destinos. El negocio de la planta baja de la esquina de Tucumán tuvo diferentes destinos de los cuales tengo el recuerdo de cuando fue ocupado por la “Granja Blanca”, negocio para la venta de productos lácteos, porque tenía en la vidriera una estatua de Bartolome Mitré tamaño natural, hecha posiblemente de manteca y porque vendían un dulce de leche achocolatado riquísimo. En la planta alta vivía un traductor público nacional Señor Zoppi.
Vereda oeste    En  la planta baja  del edificio de la esquina de Lavalle, había una compañía italiana de vapores de pasajeros, con una vidriera sobre Lavalle donde exponía uno de sus barcos en una maquette de unos dos metros de largo. En uno de los pisos superiores estaba la compañía “Pekham”, dedicada a vender elementos para construir receptores,  lo que era muy común en esa época. Hacia 1930 tuvo sus oficinas la Liga Patriótica Argentina. Posteriormente todos los pisos del edificio fueron ocupados por la Dirección de Ingenieros del Ministerio de Guerra. Seguía una casa ocupada por unos señores “Chandler y Zuretti” fotógrafos. Y luego otra cuya planta baja tuvo muchos ocupantes. Recuerdo que ahí se exhibió un modelo de automóvil, no recuerdo si Hispano Suiza o Isotta Fraschini. También en ese local se exhibió la primera lavadora de ropa mecánica. En el piso superior vivía una familia Fourcade o Lafourcade. Venía después la casa de la familia Pujol y luego en un primer piso la del Dr. Castex. La entrada de este edificio esta flanqueada por dos locales uno ocupado por la mueblería Glaser y el otro no recuerdo por quién. En la planta baja de la casa siguiente Florida 578, estuvo la casa de modas de la Sra. Gardiol, en la que mi madre fue vendedora. Cuando a la muerte del Sr. Gardiol mi madre se hizo cargo del negocio y lo mudó a Florida 589, la casa fue ocupada por unos franceses que vendían telas para cortinas. En el piso superior se instaló la sastrería de Fiordalisi. Hasta que llegó esta familia que tenía dos hijos prácticamente de la edad nuestra, puedo decir que fuimos los únicos niños de la zona. En el local que seguía había en planta baja una casa dedicada a vender adornos y muebles y en la alta la sastrería de Risso.  En el edificio esquina Tucumán, había en la planta baja una tienda y los pisos los ocupaba una familia Barrios. 

Florida entre Tucumán y Viamonte
Vereda este.    En   la   planta  baja  del   edificio  esquina   de Tucumán había un negocio de un Sr. Cabo que vendía corsés y fajas, cosas que las damas usaban en aquella época. Los pisos superiores estaban ocupados por la familia de Don Bernardo de Irigoyen, abogado y político con vasta trayectoria en el país. Seguían uno o dos negocios y luego, dentro de la línea de edificación la galería de Franz van Riel, artista y fotógrafo que tenía una galería para la exposición de cuadros. Había negocios a ambos lados de la entrada a la exposición; uno de ellos era el local de ventas de los automóviles Hudson y Essex y otros eran ocupados en forma temporaria. En uno de ellos se exhibió por primera vez el Ford con palanca al piso. Volviendo a la línea de edificación había una antigua casa de un sastre, Sr. Segre, luego una peluquería para damas de un francés Sr. Bohr, cuyo hijo fue compañero mío en el Colegio Francés. Posteriormente esta familia volvió a Francia. En la esquina de Viamonte había una casa particular.
Vereda oeste.  En la planta baja del edificio de la esquina estuvo la confitería Blas Mango, que luego se mudó a  Florida al 800. Ocupó el local un negocio que vendía los habanos Partagás. En el piso superior vivía una familia. La casa de al lado era un negocio para venta de cigarrillos Abdullah, cuyo frente era una copia de uno de la Exposición de Arte Decorativo que tuvo lugar en París en el año 1925. La casa que seguía era de una familia Basavilbaso y las malas lenguas decían que una hija de se había escapado con el chofer. Este edificio tenía un local en planta baja ocupado por la farmacia Brancato, que se hizo famosa vendiendo la “gomina”, fijador para el cabello hecho con goma tragacanto. Seguían unos negocios y hacia mitad de cuadra tuvo sus oficinas el Automóvil Club Argentino en un primer piso. Este club, allá por los años 20 o 30, organizaba la carrera para autos Buenos Aires-Córdoba en cuatro etapas: Buenos Aires-Rosario, Rosario-Córdoba y vuelta con las mismas etapas. Esta distribución de etapas permite deducir la bondad del camino pues ahora ese trayecto se realiza en horas. Los días anteriores a la carrera eran interesantísimos  para  nosotros  porque  podíamos ver a todos los coches que la correrían pues  tenían que venir para su homologación. En los locales que seguían estuvo la firma que vendía los coches Franklin que se caracterizaban por tener refrigeración por aire. En otro local se vendían los Chrysler, en esa época modelos 70 e Imperial 80. En la esquina con Viamonte había una casa de familia."

jueves, 27 de septiembre de 2012

FELIZ CUMPLEAÑOS NEGRITA

Mañana 28 de septiembre cumple 90 años Blanca Fuschini Dartigolles, nuestra querida tia Negra y lo vamos a festejar con todo
 FELICIDADES NEGRITA !! Y por muchos años más


Festejando los 80 con toda la familia y amigos !!

Para ver el video de las fotos de la familia clickeen en  http://www.youtube.com/watch?v=FClXhYh9eiU

viernes, 21 de septiembre de 2012

Patricia, Gustavo y yo durante la epidemia de poliomelitis Año 1956


Durante el transcurso del verano del año 1956 el país se vio conmocionado por la expansión y la virulencia de la Poliomielitis, enfermedad infecciosa altamente contagiosa también conocida como Parálisis Infantil. La misma se extendía a lo largo de todo el país a excepción de algunas provincias como Santa Cruz y el por entonces Territorio Nacional de Tierra del Fuego, afectando alrededor de 6.000 niños con severo compromiso motriz y respiratorio. Los titulares de los periódicos reflejaban, de modo dramático, la urgencia de combatir la polio y asistir a los afectados. El recuerdo que queda de aquella época aún perdura en la memoria de quienes vieron casi con impotencia el horror del avance de la enfermedad. Lo más espantoso de la enfermedad fue que afectó principalmente a la población comprendida ente 1 y 15 años.

Nosotros vivíamos en Haedo y allí se produjo un caso que tuvo bastante notoriedad en la población, porque se trataba de la hija de un médico muy conocido, que vivía a pocas cuadras de casa. Mis padres tomaron una drástica solución, nos llevarían a Villa Mercedes San Luis donde vivían mis abuelos. El inconveniente mayor era cómo viajar a Mercedes, ya que muchos pobladores de Buenos Aires huyeron despavoridos con sus hijos para ponerlos a salvo de esta epidemia. Así, de un día para el otro, mi mamá hizo las valijas y fuimos directamente a Retiro para sacar el pasaje en el primer tren que saliera para San Luis. Yo debía tener unos 7 años y recuerdo el loquero que era la estación de trenes llena de gente peleando por un lugar en el tren. Por suerte un primo de mi mamá de apellido Gándara tenía un puesto de diarios en la estación, y fue él quien nos consiguió el pasaje. Allí no terminó la historia, porque lograr subir al tren fue otro capítulo. Recuerdo que mi madre y nosotros tres viajamos los 700 km hasta Villa Mercedes en un solo asiento doble, con mucha gente alrededor que tuvo que emprender el viaje sin asiento.

Mamita tuvo que volver a Buenos Aires, ya que trabajaba y así quedamos al cuidado de mi abuela Margot, a la que llamábamos Mamama, durante unos tres meses. De esa etapa no me acuerdo de nada, pero por suerte encontré varias cartas escritas por mi abuela a mi mamá en la que le contaba como estábamos los tres: Yo que tenía 7 años, Patricia 5 años y Gustavo 4. En la casa también estaban mi tía Nora con su hija Nora Inés y mi prima Blanquita, todos escapados de Buenos Aires y la epidemia.

Buenos Aires - Mercedes  Viajando en "El Cuyano" 





sábado, 1 de septiembre de 2012

Viejas cartas ..... y viejas historias

Creo que no les he contado que puedo escribir estas historias de la familia porque tengo en mi poder una "montaña" de cartas que supieron conservar a lo largo del tiempo mi abuelo José y mi mamá Anita. Para escribir lo que les he contado, he leido y releido varias veces estas cartas, pese a que muchas están escritas en italiano y con caligrafías dificiles de entender.


Otra fuente de información es el trabajo de mi papá, que dejó en papel sus recuerdos y todo lo que sabía de su familia . . . de esta manera no se perdieron en el tiempo y hoy podemos leerlos nuevamente.



También quiero poner en valor a los mayores de la familia que fueron y serán indispensables para rescatar las historias !! Cada vez que me junto con mi tia Negra la "estrujo" para sonsacar todos sus recuerdos y souvenirs que guarda con esmero.



A continuación comparto algunas de las cartas que me parece enriquecen lo dicho en las historias de mis antepasados.



La primera es una carta de Simon Fidanza a su futuro yerno Giuseppe Fuschini en la que hace referencia al nacimiento de una hija en Moneglia, el 17 de mayo de 1861, poco meses antes del casamiento de Giuseppe con su hija Bianca. Se trata de Augusta Blanca Pietrina Fidanza Cané hija de Simón y su segunda esposa Petrona Cané. Rescato la caligrafía y el respeto con que se escribían cartas en esa época.




La segunda carta que quiero compartir es una escrita por Giuseppe (José) Fuschini  a su hija Magdalena, escrita en julio 1898, en Tandil, pocos meses antes de morir. El Josecito que nombra en la carta es mi abuelo José Octavio que en esa época estaba pupilo en Buenos Aires. Mario, Rosa y Magdalena son algunos de sus hijos. 


Estoy buscando una última carta que quiero compartir y no encuentro .... ya la agregaré

La encontré !!! Son apuntes desordenados de mi mamá Anita relacionados a los valores morales que quería legar a sus nietos. Los transcribo a continuación para una mas fácil lectura
y después adjunto los originales

"A mi nieto le han pedido en el colegio que pregunte a sus abuelos sobre sentimientos, miedos, valores
SENTIMIENTOS: Con los años se van decantando, pero aquellos que desarrollamos en nuestra niñez perduran. Citaré algunos sentimientos: Amor por las cosas bellas de la naturaleza y creadas por el hombre, por ej: poesía y música, amistad
MIEDOS: perder con los años la alegría de vivir. No hablo del temor a la muerte, porque esta es parte de la vida, incluida en ella y por lo tanto no la podemos temer. Yo personalmente no la temo. Si temo el mundo que les estamos dejando a nuestros nietos, con sus bombas atómicas y otros inventos, como que todo tiene un precio.
VALORES que aprecio
Inteligencia: La más alta de las cualidades humanas. Bien empleada se entiende.
Belleza
NO MONETIZAR TODOS LOS ACTOS DE LA VIDA"