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miércoles, 24 de octubre de 2012

Mi abuela paterna Teresa Herminia Gervaso


Hoy 24 de octubre se cumplen 136 años del nacimiento de la Nonita, mi abuela paterna, y lo festejo contando su historia.
Teresa Herminia Gervaso tenía estudios primarios completos y fue una mujer inteligente y con mucha personalidad.
Hija mayor de Juan Gervaso y de María Capdevielle había nacido en Salto, Uruguay el 24 de octubre de 1876.  Su padre era italiano nacido en Brescia, Piamonte, de profesión orfebre y su madre era francesa de Sainte Marie, cerca de Burdeos, casados en Buenos Aires en la Parroquia de San Ignacio, el 23 de diciembre de 1875.

Herminia con 32 años, el día de su casamiento

En 1900, cuando muere su padre en Buenos Aires, la familia quedó en muy mala situación económica y como ella era la mayor de los hermanos, tuvo que salir a trabajar para mantener a su madre y 5 hermanos. Se empleó en la casa de modas Gardiol que funcionaba en la calle Florida 578 donde ingresó como vendedora y con el pasar del tiempo mejoró tanto su situación económica y su relación personal con la dueña  María Celina Gosset de Gardiol, que cuando la Sra quedó viuda y se retiró en 1913 más o menos, le compró la Casa de Modas.
En 1910, cuando tenia 32 años se casó con Gustavo Marcos Pedro Dufour de 40 años y tuvieron tres hijos
  • Gustavo Alberto (Vito) nacido el 24 de agosto de 1911 en Buenos Aires
  • Marcos Juan (Coco) nacido el 30 de enero de 1913 en Buenos Aires
  • Herminia Ester (Chicha) nacida el 22 de mayo de 1919 en Buenos Aires
En 1913 la Casa de Modas se mudó a Florida 589, casa de dos pisos. En el primero estaban los salones de venta y de prueba, el escritorio de su esposo Gustavo Dufour que llevaba la contabilidad del negocio, el taller en un patio techado con vidrios, un baño y al fondo un patio donde daban la cocina, un comedor de diario y una escalera que llevaba al entrepiso. El segundo piso estaba habitado por la familia Tenía siete habitaciones y un baño. La casa construida a fines del siglo XIX tenía ascensor, pese a ser antigua. En ella vivían Gustavo y Herminia con sus tres hijos y como en muchas familias de origen italiano, también la habitaban la madre de Herminia, sus hermanas Fedora, Aida y Palmira y el hermano menor Armando. El otro hermano varón, Roberto, vivía en Mendoza
Fedora la ayudaba en la atención a la clientela que en general eran personas de sociedad de buen pasar económico. (Un vestido costaba unos 180 pesos, un traje de novia costaba cerca de los 1000 pesos, mientras que una buena costurera podía ganar unos 120 pesos por mes).
En el taller había entre costureras y aprendidas unas quince personas, cantidad a la que había que agregar “la primera” que era la encargada de tomar las medidas y de las pruebas y el sastre que era hombre y que solo se ocupaba de los sacos de “tailleurs”. Las telas eran traídas desde Francia … brocatos ricamente bordados, sedas, etc (1)
La parte contable de la Casa de Modas era llevada por su esposo, pues el cobro debía hacerse con mucho tino dada la calidad de la clientela. Las familias pudientes de BsAs compraban allí la ropa con cuenta corriente y normalmente se enviaba una factura a fin de mes, porque no se podía pensar en cobrar contra entrega. En 1925 fallece su marido y es reemplazado en por el Sr. Imsand que no estaba en forma permanente en el negocio. Es probable que en este período entre 1925 y 1930 las cobranzas no se hicieran regularmente y además se sumó la crisis de 1929 que llevó a la quiebra a la casa de modas. Una vez cerrada la casa de modas, Herminia no volvió a trabajar y solo se ocupó de las tareas domésticas. Cuenta mi papá que era una especialista en disponer la ropa blanca ordenada en los roperos.
La familia (formada por Herminia, sus hijos, su mamá y sus hermanos) vivió en la casa de Florida 589 hasta mayo de 1930. Allí se casaron Fedora con Rafael Lassalle en 1928, siendo padrino de bodas el Intendente de Avellaneda Don Alberto Barceló.

Foto de familia sacada alrededor de 1947: abajo de izq a derecha Teresita (Teresa Roffo,esposa de Coco), Pelusa (Maria
Laura Dufour, hija de ambos), Chicha (Herminia Dufour, aun soltera), la Nonita y Vito (Gustabvo Alberto Dufour). Atras
Coco (Marcos Juan Dufour) y Anita (Ana Margarita Fuschini esposa de Vito)

A partir del cierre de la Casa de Modas, Rafael Lasalle se hizo cargo de la familia la que se mudo en mayo 1930 a un departamento en la Av. Mitre de Avellaneda a media cuadra de la plaza y posteriormente a un segundo piso en la calle Belgrano casi esquina Lavalle, también en Avellaneda.
Finalmente años después Herminia, sus hijos y el matrimonio Lasalle se fueron a vivir a “la Quinta” en City Bell mientras que su mamá María Capdevielle y sus hermanas Palmira y Aida lo hicieron a un departamento en la calle Lavalle al 300 entre San Martín y Reconquista (Edificio Loma Negra) donde vivieron hasta que falleció la primera.

La quinta se llamaba "Las Calas" porque eran estas flores las que
 abundaban en la Quinta. En la foto mi abuela Herminia y su hermana Palmira

“La Quinta” era un lote de cinco hectáreas y media ubicado en el camino General Belgrano en City Bell (hoy Gonnet) entre calles Mitre y Federico Lacroze que en un principio tenía solo una casa de madera con un dormitorio, comedor, baño y cocina y en el que posteriormente el matrimonio yugoslavo de José y Petrona con su hijo Josecito, que cuidaban el predio, construyeron una casa de mampostería con dos dormitorios, sala comedor, baño y cocina. A esta casa que llamábamos “La casa vieja” (2) fue a vivir la familia cuando se mudaron a La Quinta en 1933
En realidad esta propiedad era de Rafael Lasalle y su mujer Fedora, hermana de Herminia, pero en ella vivió siempre el mismo grupo familiar que nunca se desmembró. Es mas, creció porque también vivieron en la casa Coco, con su esposa Teresita y su hija Pelusa.
En 1936 se empezó a edificar la casa definitiva que se terminó cerca de 1940, una casa señorial de 400 metros cubiertos con galería. Tenía un gran comedor, un living donde se atesoraban los recuerdos traídos de los viajes de Fedora y Rafael, un jardín de invierno, habitaciones y dependencias varias. Aparte se construyó un gran garage  y depósito. Tenía un tanque australiano que servía de piscina y un molino que en un principio daba agua a la vivienda.

Mi tía Chicha y yo en el tanque australiano. Al fondo se ve la casa terminada en 1940 - Foto de 1950 aproximadamente
La Nonita (3) vivió en esa casa hasta que falleció a los 93 años en 1970. Fueron 30 años en los que la casa cambió de habitantes, ya que algunos murieron y otros se agregaron. El primero en fallecer fue Rafael que era el sostén de la familia y eso obligó a vender parte de los terrenos de alrededor de la casa. De esa manera el barrio se fue poblando con nuevos vecinos. Finalmente la propiedad quedó reducida a una manzana con la casa en el centro del terreno y se accedía por la actual calle  486 que topaba en el portón de ingreso. 


La familia en la galería de la casa Aproximadamente 1960
(de izquierda a derecha Palmira, Chicha con Oscar en la falda, Cacho, Marta (hermana de Cacho) 
Anita con Gustavo en la falda, parado Coco , Monica y Patricia, Pelusa, atrás Chiquita
(hermana de Cacho), Teresita, la Nonita y de espaldas probablemente Aida)


Como dije los habitantes de la casa fueron mutando, se agregaron algunos, pero el grupo original vivió allí hasta que cada uno partió a su morada definitiva. Así fueron falleciendo Fedora, Aida, Palmira y la última de esta generación fue Herminia en 1970. Pero la casa también se nutrió de gente joven ya que la familia de Coco, su mujer Teresita y su hija Pelusa vivió allí muchos años, hasta que se mudaron a Quilmes. Y allí también vivió Chicha cuando formó su familia con mi tío Cacho (Oscar Lapalma) y sus hijos Oscarcito y Cecilia. La casa (4) fue habitada hasta hace pocos años por mis primos Oscar y Cecilia. 

Notas de Mónica:
(1)     En oportunidad de visitar La Quinta, siendo ya más grande, recuerdo que encontraron muchas de esas telas en un ropero, apolilladas y deshechas por el paso del tiempo.  Aida era quien guardaba todo y había muerto un tiempo antes.
(2)     De chicos pasábamos las fiestas en La Quinta y nos tocaba dormir en “la Casa Vieja”. Es más, mi hermano Gustavo nació alli un 23 de diciembre, ya que se le adelantó el parto a mi mamá
(3)     Nosotros la llamábamos Nonita y la recuerdo ya viejita, con el pelo bien blanco, pero siempre una linda mujer
(4)     Hace pocos días pasé por La Quinta, que ahora pertenece a otros dueños, y pude ver que aun conservan el molino, pero que levantaron el tanque australiano y construyeron una pileta, La casa fue ampliada, pero de afuera mantiene su majestuosidad, aun cuando está un poco deteriorada …. Me trajo muchos recuerdos
(5)   Pude contar esta historia gracias a que mi papá dejó escritas sus memorias y la pucha ...Qué memoria que tenía  !!!

lunes, 22 de octubre de 2012

CONCLUSIONES . . . en una tarde de lluvia


Hoy quiero hablar de algunas conclusiones que saqué en mi viaje a Buenos Aires para festejar el cumpleaños 90 de mi tía Negra
Fue un encuentro con muchas generaciones de la familia, y aunque muchos no pudieron ir al festejo por diversas razones (distancia, obligaciones, etc), la familia entera estuvo allí. La Negra representa la unión de la familia, aprehendida de sus mayores y compartida con mi mamá y no sé si es por su ubicación geográfica, porque mi tía vive en pleno centro de BsAs, o por su personalidad filantrópica o por ambas, logró juntar las personas más diversas que conforman nuestra familia. Somos una familia desparramada en el mapa … muy distintos los unos a los otros, y nos hemos criado libres de elegir nuestro destino. Eso hizo que cada uno eligiera un lugar donde vivir, y como vivir, pioneros en eso de trasladarse y reinventar una nueva vida. Así lo hizo mi bisabuelo, descendiente de una familia de médicos, emigrando de Italia e instalándose en el poblado que era Tandil de 1864 para ejercer su profesión de medico y ayudar a los demás. También lo hizo mi abuelo, que pertenecía a una familia acomodada de Buenos Aires, cuando compró con sus ahorros un campo en Villa Mercedes San Luis para iniciar una nueva vida con su familia y trabajar como ingeniero en mejorar la infraestructura de riego de la Provincia de San Luis. También mis padres cuando dejaron Buenos Aires por un mejor destino en San Juan y nosotros mismos que sin darnos cuenta elegimos un mejor futuro a quedarnos en nuestro lugar.
Un amigo hizo la siguiente reflexión que hago mía, y que fue el pensamiento de mis padres y de mis abuelos

“Human nature will not flourish, any more than a potato, if it be planted and replanted, for too long a series of generations, in the same worn-out soil. My children have had other birthplaces, and, so far as their fortunes may be within my control, shall strike their roots into unaccustomed earth.”
                 Nathaniel Hawthorne (1804-1864)


Quiero también compartir hoy otra conclusión que saqué en este viaje
No podemos forzar a nuestros hijos a formar parte de esta familia. Ellos deben decidir si se agregan o no y lo importante es dejarles como legado las historias de los ancestros que fueron personas normales, inteligentes y probas. De ahí la importancia de escribir en este blog lo que voy descubriendo de cada uno de ellos, para que en un futuro sean nuestros hijos los que encuentren, lean, valoren y tomen su decisión de pertenecer o no a esta familia.  
Es razonable que las personas mayores quieran contar sus historias a sus nietos, pero esto solo sucederá si son esos nietos los que se interesan en las historias y no por una imposición de los mayores. Creo que a mi me cayó la ficha y es por eso que estoy rescatando del olvido tantas y tantas historias de vida que recién hoy valoro y que fue lo que mi mamá pregonó siempre y en silencio … valorar a la familia.
Espero que sirva como puntapié inicial de muchas historias mas …

martes, 16 de octubre de 2012

Recuerdos de la infancia de mi padre Gustavo Dufour en la calle Florida


Hoy publico parte de las memorias de mi papá escritas alrededor de 1998. Evoca su infancia viviendo en la calle Florida de Buenos Aires y escribe sus recuerdos de cómo era esa calle emblemática a principio del siglo XX.

"Viví en la calle Florida 589 desde el año 1913 o 1914 hasta 1930, y lo que sigue es lo que recuerdo de los comercios establecidos, de las casa de particulares y de los sucesos ocurridos en esa calle durante ese periodo y lo hago para cumplir con el pedido de mis hijos y nietos.

HISTORIA       La actual calle Florida nace el sábado 11 de junio de 1580, cuando Juan de Garay declara fundada a la ciudad “Ciudad de la Santísima Trinidad del Puerto de Santa María de Buenos Ayres”. Desde 1744 recibe el nombre de “San José” y comunicaba la Plaza Mayor con el Bajo Retiro. Desde aproximadamente el año 1800 se la conocía popularmente como “Calle del Correo” y más familiarmente como calle “Del Empedrado” y  se la conoció como “Florida”, cuando este nombre le fue impuesto por el gobierno del Directorio a fines de 1814 para conmemorar el triunfo alcanzado por las tropas del general José  Antonio Alvarez de Arenales sobre los realistas, el 25 de mayo de ese año en el pueblo de La Florida ubicado en el Alto Perú. Desde entonces y salvo algunos años en que por decisión de Rosas se la llamó “Perú” en 1845, siempre siguió siendo “del Empedrado”. En 1856 y bajo la presidencia de Urquiza, se le restituyó el nombre que hoy ostenta.
  

RECUERDO       Si bien la  calle Florida  tiene este nombre desde la calle Rivadavia hacia el norte, para mí también forma parte de ella el tramo comprendido entre Rivadavia y Avenida Mayo, que lleva el nombre de Perú.

Perú entre Rivadavia y Avenida de Mayo.
Vereda este. Había un solo edificio ocupado por la tienda Gath & Chaves, antes de mudarse a su edificio propio de Florida esquina Cangallo (hoy  Pte. Perón). Según contaba mi padre y no tengo ninguna prueba de lo que voy a decir, cuando el edificio quedó desocupado salió a remate con una base de  1.000.000 de pesos  y el que lo adquirió ofertó un peso más, es decir lo compró por  1.000.001  pesos. Aerolíneas Argentinas tiene actual mente sus oficinas en ese edificio, compartiéndolo con la confitería London Grill que ocupa la esquina de Avda. de Mayo.          
Vereda oeste.  De esta vereda sólo recuerdo a la joyería y relojería “Escasany’, que estaba en la esquina de Florida con Rivadavia. Para ciertas épocas del año obsequiaba a los compradores unos pequeños libros de unos   5x7 cm, con hojas de papel biblia, que tenían por tema “El Quijote de la Mancha”. Para  otras épocas regalaba a los compradores un dije de metal, en que la calidad del metal mejoraba de acuerdo al importe de la compra. El dije era conocido con el nombre de “Billiken” y creo que era una reproducción de Buda.

Florida entre Rivadavia y Bartolomé Mitre.
Vereda este. Esta vereda estaba cortada por la construcción de la llamada Diagonal Norte, cuyo primer y único tramo construido hasta esa fecha era el comprendido entre San Martín y Florida. Estaban a la vista partes de los edificios tirados abajo por la apertura de la diagonal. Justo al lado de la demolición y sobre Florida, estaba la entrada del “Hotel Palace”, hotel de categoría, actualmente desaparecido.
Al lado estaba la joyería y relojería del Sr. Dartigues, francés y hombre de edad, amigo de mi padre. No recuerdo el destino de los restantes edificios hasta llegar a Rivadavia. Entre la diagonal y Bartolomé Mitre quedó un solar triangular donde se levantó el actual edificio del Banco de Boston, con una impresionante puerta de entrada de bronce, por su tamaño. El edificio fue inaugurado en noviembre de 1924, con la presencia del presidente Marcelo Torcuato de Alvear.


Diagonal Norte y Florida El edificio que se ve es el Banco de Boston

Vereda Oeste. Es muy poco lo que recuerdo de los edificios existentes sobre esta vereda,  posiblemente la platería de  Mappin & Webb, pero lo que sí recuerdo, por haber estado algunas veces en ese local es el restorán “Sportman”, ubicado en la esquina con Bartolomé Mitre que tenía sobre la pared oeste y a una cierta altura, una pantalla para proyectar películas.

 Florida entre Bartolomé Mitre y Cangallo.
 Vereda este. En la esquina de Bartolomé Mitre estuvo en una época la tapicería de “Los Gobelinos”, que luego se mudó a mitad de la cuadra, con venta de alfombras y telas para tapizados y cortinas. Los edificios de esta cuadra quedaban opacados por el de la “Galería Guemes, en su momento el edificio más alto de Sudamérica.
La parte central de la galería es un pasaje que va de Florida a San Martín. Los locales que daban sobre Florida estaban ocupados por la casa “Tow”, especializada en la venta de ropa para hombres. En el subsuelo de la galería había un teatro donde a veces se representaban obras bastante picarescas.
Actualmente, en el centro del pasaje, han permitido la instalación de quioscos que lo afean.
Vereda oeste. La esquina de Bartolomé Mitre estaba ocupada por una tienda muy importante “James Smart”, que tuvo que mudarse cuando se continuó la diagonal norte, a su local propio, Florida esquina Lavalle. Uno de los locales que seguían fue ocupado por la óptica ”Griensu”, antes en Florida entre  Sarmiento y Corrientes, negocio donde compramos, allá por los años veinte, nuestra segunda máquina fotográfica, una Kodak tipo cajón que sacaba fotografías de  6x9 cm. Se la  conseguía adquiriendo diez rollos de película, que costaban diez pesos. Con ella sacamos muchísimas fotografías. Casi a mitad de cuadra estaba la confitería “L’Aiglon”, famosa para nosotros porque nos compraban las “yemitas”, bombones de huevo recubierto con caramelo y para la familia los “vol au vent”, unos cilindros de hojaldre rellenos con ostra en un agujero central, cerrado por un copete de hojaldre. El primer piso de esa confitería tenía una importante abertura central que transformaba al piso en una pista circular, donde se patinaba fines del siglo XIX. Posteriormente en esa ubicación, se instaló la confitería “Boston” y en el primer piso se instalaron pistas de bowling y mesas de billar. Cuando cursaba los últimos años de la Escuela Industrial Otto Krause, era el lugar obligado para concurrir con compañeros, los sábados por la noche, para jugar al bowling y al billar. La farra se terminaba yendo al muy concurrido restorán  “Corrientes 11”, ya en la madrugada, a comer puchero de gallina. Seguía hasta la esquina el local ocupado por la tienda Gath & Chaves, edificio construido copiando arquitectura de las grandes tiendas  francesas.   


la calle Florida vista desde el balcón de la casa de mi padre Aprox 1928
                                                                           

Florida entre Cangallo (Hoy Pte Perón) y Sarmiento.
Vereda este.  De esta vereda es poco lo que recuerdo, sólo el café Paulista, muy concurrido por las tardes por familias que venían al centro para hacer compras. A mitad de cuadra estaba la óptica “Mandel”, que recuerdo, porque ahí comprábamos, como podría decir, unas formas japonesas de papel, que puestas en el agua se hinchaban y al desplegarse mostraban bellísimas flores.
Vereda oeste.  En la esquina de Cangallo (hoy Pte. Perón) estaba el anexo de la tienda Gath & Chaves, luego venía el local de la casa de óptica y fotografía de Lutz Ferrando, aun existente, que primitivamente fue “Lutz y Schultz”. La Sra. de Schlutz era clienta de casa y cuando venía para las pruebas, si era invierno, dentro del manchón traía dos diminutos perritos. Cuando esto ocurría nos llamaban para que los  viéramos. Uno de los locales de esta vereda estaba ocupado por el “Bazar Francés”, donde se podía adquirir juegos de mesa de porcelana de Limoges  en que el número de piezas quedaba determinado por las necesidades del comprador.
    
Florida entre Sarmiento y Corrientes.
Vereda este.    En esa esquina y aun lo está actualmente, se encuentra la farmacia Franco Inglesa, originariamente de Badaracco y Bardin. A mitad de cuadra estaba el edificio del diario La Nación con frente estilo español; para los talleres se entraba por San Martín. No sé cual es su actual destino desde que todo el diario se mudó a su nuevo edificio de Bouchard 557. Seguían negocios que no recuerdo de quien eran hasta llegar cerca de Corrientes, donde ahora pienso que hay una librería, pero que cuando éramos chicos estaba la firma Bullrich. La entrada por Florida era estrecha y luego el local se ensanchaba sobre San Martín formando una L. Como la firma estaba dedicada a la venta y remate de animales, en la parte estrecha del local estaban en exhibición los vacunos en venta y me acuerdo de que, aunque parezca mentira, cuando se entraba por Florida se lo hacía casi rozando el anca del primer  animal. Cuando la firma se mudó a su local sobre la avenida Leandro N. Alem (ahora Avda. Alvear), se construyó en ese terreno el cine Florida actualmente desaparecido.
Durante las tardes, en esta esquina de Corrientes, vendía un diario “La Unión” un señor bastante bajo con galera, seguramente alemán por la forma en que voceaba el periódico. Durante las noches de verano, en la azotea del edificio de esta esquina ponían una pantalla en que se proyectaban los dibujos que sobre temas políticos hacía Ramón Columba, cuya otra ocupación era ser taquígrafo del Congreso. Las proyecciones eran vistas por el público que se ubicaba en la esquina diagonalmente opuesta.
Vereda oeste.  En la esquina había una importante tienda “A la Ciudad de Méjico”, actualmente desaparecida y a mitad de cuadra una muy conocida librería “El Ateneo”, que aun existe, una institución entre las librerías de Buenos Aires. En la esquina de Corrientes estaba la casa “Mayorga que se dedicaba a vender artículos de cuero. En el piso de arriba estuvo un tiempo el “Círculo Italiano”.     

Florida entre Corrientes y Lavalle.
Vereda este.   En la esquina hoy desaparecida de Corrientes debido a la ampliación de la calle, estaba el bar de “Girard”, un francés de cara sonrosada y siempre sonriente que atendía a clientes en su mayor parte de la sociedad porteña. Muchos domingos por la tarde nuestro padre nos llevaba a tomar una bebida que a nosotros nos parecía extraordinaria, simplemente porque el borde del vaso traía como una cinta de azúcar, que teníamos que lamer. En ese día también venían pescadores ambulantes, que en esa época llevaban dos canastas, una a cada lado de un palo que llevaban sobre un hombro. Traían ostras que abrían para los clientes que las comían con champaña. A mitad de cuadra y hacia  1930, tuvo sus oficinas un diario conservador “La Fronda” muy combativo, hace tiempo desaparecido. Ya más cerca de Lavalle estaban las oficinas de una compañía “Delfino”, vinculada a compañías de navegación alemanas a la que pertenecían los “Cap” (Cap Arcona, Cap Polonio, etc). En la esquina con Lavalle estaba la casa Max Glucksman, una de las primeras firmas que se ocuparon de la fotografía y el cine, firma que hace mucho tiempo que desapareció y en ese terreno levantó su edificio propio la tienda “James Smart”, cuando la prolongación de la diagonal norte exigió la demolición del edificio que esta tienda ocupaba en la esquina de Florida con Bartolomé Mitre. En los pisos superiores había, o todavía hay, un hotel con entrada por la calle Lavalle.                                                                                                
Vereda oeste.   Esta  esquina  de  Corrientes  servía  de  platea  para ver los dibujos políticos que Ramón Columba proyectaba, durante la época de verano, en la pantalla que estaba en la azotea del edificio diametralmente opuesto. Muy cerca de esta esquina existió un negocio donde se vendieron los primeros receptores de radio con válvulas, los “Radiola”. Estos receptores trabajaban con teléfonos y uno de ellos fue el primero que llegó a casa, adquirido por la señora de Gardiol, que hacía unos años que debido a su parálisis total estaba en casa, donde vivió hasta su fallecimiento en 1925. El siguiente edificio importante de la cuadra estaba casi en la mitad y originariamente perteneció a una familia de la sociedad porteña, creo que de apellido Rocha, que se lo vendió a la Sociedad Rural, que aun en la actualidad tiene su cede allí. A esta casa seguía el local del “Richmond de Florida”, que aun debe tener en el subsuelo las primeras canchas de bowling  de la Argentina. A este bar nos llevaba nuestro padre algunos domingos a ver jugar a las bochas. Entre los negocios que seguían hasta la esquina, sólo recuerdo una platería muy importante, “Walser Wald”.

Florida entre Lavalle y Tucumán.
Vereda este.   En la esquina de Lavalle estaba y esta la farmacia “Murray”, seguían unas casas particulares y luego un pequeño negocio de venta de tabaco de un señor Gorlero, ciertos días a última hora de la tarde, se reunían dos o tres señores, entre los cuales estaba mi padre, a charlar. Después de algunos negocios seguía la ampliación del Jockey Club, donde estaba la biblioteca y la pinacoteca y luego el edificio principal, con una planta en forma de L porque el club también tenía entrada por Tucumán. 


Jockey Club


Había después dos casas simétricas, en la pegada al Club vivía un abogado solterón Carlos Carlés, hermano de Manuel Carlés creador de la Liga Patriótica Argentina, creada para luchar contra las organizaciones obreras y en la otra, la ubicada mas cerca de Tucumán, Florida 589, vivíamos nosotros. Estas casas no tenían planta baja, ésta estaba ocupada por  negocios, debajo de nuestra casa estaba una compañía “Kardex”, especializada en la venta de archivadores y ficheros. La que estaba debajo de la casa ocupada por Dr. Carlés tuvo diferentes destinos. El negocio de la planta baja de la esquina de Tucumán tuvo diferentes destinos de los cuales tengo el recuerdo de cuando fue ocupado por la “Granja Blanca”, negocio para la venta de productos lácteos, porque tenía en la vidriera una estatua de Bartolome Mitré tamaño natural, hecha posiblemente de manteca y porque vendían un dulce de leche achocolatado riquísimo. En la planta alta vivía un traductor público nacional Señor Zoppi.
Vereda oeste    En  la planta baja  del edificio de la esquina de Lavalle, había una compañía italiana de vapores de pasajeros, con una vidriera sobre Lavalle donde exponía uno de sus barcos en una maquette de unos dos metros de largo. En uno de los pisos superiores estaba la compañía “Pekham”, dedicada a vender elementos para construir receptores,  lo que era muy común en esa época. Hacia 1930 tuvo sus oficinas la Liga Patriótica Argentina. Posteriormente todos los pisos del edificio fueron ocupados por la Dirección de Ingenieros del Ministerio de Guerra. Seguía una casa ocupada por unos señores “Chandler y Zuretti” fotógrafos. Y luego otra cuya planta baja tuvo muchos ocupantes. Recuerdo que ahí se exhibió un modelo de automóvil, no recuerdo si Hispano Suiza o Isotta Fraschini. También en ese local se exhibió la primera lavadora de ropa mecánica. En el piso superior vivía una familia Fourcade o Lafourcade. Venía después la casa de la familia Pujol y luego en un primer piso la del Dr. Castex. La entrada de este edificio esta flanqueada por dos locales uno ocupado por la mueblería Glaser y el otro no recuerdo por quién. En la planta baja de la casa siguiente Florida 578, estuvo la casa de modas de la Sra. Gardiol, en la que mi madre fue vendedora. Cuando a la muerte del Sr. Gardiol mi madre se hizo cargo del negocio y lo mudó a Florida 589, la casa fue ocupada por unos franceses que vendían telas para cortinas. En el piso superior se instaló la sastrería de Fiordalisi. Hasta que llegó esta familia que tenía dos hijos prácticamente de la edad nuestra, puedo decir que fuimos los únicos niños de la zona. En el local que seguía había en planta baja una casa dedicada a vender adornos y muebles y en la alta la sastrería de Risso.  En el edificio esquina Tucumán, había en la planta baja una tienda y los pisos los ocupaba una familia Barrios. 

Florida entre Tucumán y Viamonte
Vereda este.    En   la   planta  baja  del   edificio  esquina   de Tucumán había un negocio de un Sr. Cabo que vendía corsés y fajas, cosas que las damas usaban en aquella época. Los pisos superiores estaban ocupados por la familia de Don Bernardo de Irigoyen, abogado y político con vasta trayectoria en el país. Seguían uno o dos negocios y luego, dentro de la línea de edificación la galería de Franz van Riel, artista y fotógrafo que tenía una galería para la exposición de cuadros. Había negocios a ambos lados de la entrada a la exposición; uno de ellos era el local de ventas de los automóviles Hudson y Essex y otros eran ocupados en forma temporaria. En uno de ellos se exhibió por primera vez el Ford con palanca al piso. Volviendo a la línea de edificación había una antigua casa de un sastre, Sr. Segre, luego una peluquería para damas de un francés Sr. Bohr, cuyo hijo fue compañero mío en el Colegio Francés. Posteriormente esta familia volvió a Francia. En la esquina de Viamonte había una casa particular.
Vereda oeste.  En la planta baja del edificio de la esquina estuvo la confitería Blas Mango, que luego se mudó a  Florida al 800. Ocupó el local un negocio que vendía los habanos Partagás. En el piso superior vivía una familia. La casa de al lado era un negocio para venta de cigarrillos Abdullah, cuyo frente era una copia de uno de la Exposición de Arte Decorativo que tuvo lugar en París en el año 1925. La casa que seguía era de una familia Basavilbaso y las malas lenguas decían que una hija de se había escapado con el chofer. Este edificio tenía un local en planta baja ocupado por la farmacia Brancato, que se hizo famosa vendiendo la “gomina”, fijador para el cabello hecho con goma tragacanto. Seguían unos negocios y hacia mitad de cuadra tuvo sus oficinas el Automóvil Club Argentino en un primer piso. Este club, allá por los años 20 o 30, organizaba la carrera para autos Buenos Aires-Córdoba en cuatro etapas: Buenos Aires-Rosario, Rosario-Córdoba y vuelta con las mismas etapas. Esta distribución de etapas permite deducir la bondad del camino pues ahora ese trayecto se realiza en horas. Los días anteriores a la carrera eran interesantísimos  para  nosotros  porque  podíamos ver a todos los coches que la correrían pues  tenían que venir para su homologación. En los locales que seguían estuvo la firma que vendía los coches Franklin que se caracterizaban por tener refrigeración por aire. En otro local se vendían los Chrysler, en esa época modelos 70 e Imperial 80. En la esquina con Viamonte había una casa de familia."

jueves, 27 de septiembre de 2012

FELIZ CUMPLEAÑOS NEGRITA

Mañana 28 de septiembre cumple 90 años Blanca Fuschini Dartigolles, nuestra querida tia Negra y lo vamos a festejar con todo
 FELICIDADES NEGRITA !! Y por muchos años más


Festejando los 80 con toda la familia y amigos !!

Para ver el video de las fotos de la familia clickeen en  http://www.youtube.com/watch?v=FClXhYh9eiU

viernes, 21 de septiembre de 2012

Patricia, Gustavo y yo durante la epidemia de poliomelitis Año 1956


Durante el transcurso del verano del año 1956 el país se vio conmocionado por la expansión y la virulencia de la Poliomielitis, enfermedad infecciosa altamente contagiosa también conocida como Parálisis Infantil. La misma se extendía a lo largo de todo el país a excepción de algunas provincias como Santa Cruz y el por entonces Territorio Nacional de Tierra del Fuego, afectando alrededor de 6.000 niños con severo compromiso motriz y respiratorio. Los titulares de los periódicos reflejaban, de modo dramático, la urgencia de combatir la polio y asistir a los afectados. El recuerdo que queda de aquella época aún perdura en la memoria de quienes vieron casi con impotencia el horror del avance de la enfermedad. Lo más espantoso de la enfermedad fue que afectó principalmente a la población comprendida ente 1 y 15 años.

Nosotros vivíamos en Haedo y allí se produjo un caso que tuvo bastante notoriedad en la población, porque se trataba de la hija de un médico muy conocido, que vivía a pocas cuadras de casa. Mis padres tomaron una drástica solución, nos llevarían a Villa Mercedes San Luis donde vivían mis abuelos. El inconveniente mayor era cómo viajar a Mercedes, ya que muchos pobladores de Buenos Aires huyeron despavoridos con sus hijos para ponerlos a salvo de esta epidemia. Así, de un día para el otro, mi mamá hizo las valijas y fuimos directamente a Retiro para sacar el pasaje en el primer tren que saliera para San Luis. Yo debía tener unos 7 años y recuerdo el loquero que era la estación de trenes llena de gente peleando por un lugar en el tren. Por suerte un primo de mi mamá de apellido Gándara tenía un puesto de diarios en la estación, y fue él quien nos consiguió el pasaje. Allí no terminó la historia, porque lograr subir al tren fue otro capítulo. Recuerdo que mi madre y nosotros tres viajamos los 700 km hasta Villa Mercedes en un solo asiento doble, con mucha gente alrededor que tuvo que emprender el viaje sin asiento.

Mamita tuvo que volver a Buenos Aires, ya que trabajaba y así quedamos al cuidado de mi abuela Margot, a la que llamábamos Mamama, durante unos tres meses. De esa etapa no me acuerdo de nada, pero por suerte encontré varias cartas escritas por mi abuela a mi mamá en la que le contaba como estábamos los tres: Yo que tenía 7 años, Patricia 5 años y Gustavo 4. En la casa también estaban mi tía Nora con su hija Nora Inés y mi prima Blanquita, todos escapados de Buenos Aires y la epidemia.

Buenos Aires - Mercedes  Viajando en "El Cuyano" 





sábado, 1 de septiembre de 2012

Viejas cartas ..... y viejas historias

Creo que no les he contado que puedo escribir estas historias de la familia porque tengo en mi poder una "montaña" de cartas que supieron conservar a lo largo del tiempo mi abuelo José y mi mamá Anita. Para escribir lo que les he contado, he leido y releido varias veces estas cartas, pese a que muchas están escritas en italiano y con caligrafías dificiles de entender.


Otra fuente de información es el trabajo de mi papá, que dejó en papel sus recuerdos y todo lo que sabía de su familia . . . de esta manera no se perdieron en el tiempo y hoy podemos leerlos nuevamente.



También quiero poner en valor a los mayores de la familia que fueron y serán indispensables para rescatar las historias !! Cada vez que me junto con mi tia Negra la "estrujo" para sonsacar todos sus recuerdos y souvenirs que guarda con esmero.



A continuación comparto algunas de las cartas que me parece enriquecen lo dicho en las historias de mis antepasados.



La primera es una carta de Simon Fidanza a su futuro yerno Giuseppe Fuschini en la que hace referencia al nacimiento de una hija en Moneglia, el 17 de mayo de 1861, poco meses antes del casamiento de Giuseppe con su hija Bianca. Se trata de Augusta Blanca Pietrina Fidanza Cané hija de Simón y su segunda esposa Petrona Cané. Rescato la caligrafía y el respeto con que se escribían cartas en esa época.




La segunda carta que quiero compartir es una escrita por Giuseppe (José) Fuschini  a su hija Magdalena, escrita en julio 1898, en Tandil, pocos meses antes de morir. El Josecito que nombra en la carta es mi abuelo José Octavio que en esa época estaba pupilo en Buenos Aires. Mario, Rosa y Magdalena son algunos de sus hijos. 


Estoy buscando una última carta que quiero compartir y no encuentro .... ya la agregaré

La encontré !!! Son apuntes desordenados de mi mamá Anita relacionados a los valores morales que quería legar a sus nietos. Los transcribo a continuación para una mas fácil lectura
y después adjunto los originales

"A mi nieto le han pedido en el colegio que pregunte a sus abuelos sobre sentimientos, miedos, valores
SENTIMIENTOS: Con los años se van decantando, pero aquellos que desarrollamos en nuestra niñez perduran. Citaré algunos sentimientos: Amor por las cosas bellas de la naturaleza y creadas por el hombre, por ej: poesía y música, amistad
MIEDOS: perder con los años la alegría de vivir. No hablo del temor a la muerte, porque esta es parte de la vida, incluida en ella y por lo tanto no la podemos temer. Yo personalmente no la temo. Si temo el mundo que les estamos dejando a nuestros nietos, con sus bombas atómicas y otros inventos, como que todo tiene un precio.
VALORES que aprecio
Inteligencia: La más alta de las cualidades humanas. Bien empleada se entiende.
Belleza
NO MONETIZAR TODOS LOS ACTOS DE LA VIDA"



sábado, 25 de agosto de 2012

Los amigos y familiares que recuerdan a Vito


Nunca imaginé que este recuerdo a mi papá en su cumpleaños generara comentarios tan lindos de sus amigos y familiares. Me pone muy orgullosa !!
Comparto con Uds los comentarios que me hicieron llegar los que quisieron decir algo de él o que lo recordaron con cariño

Julio Benes
Me parece muy bueno el trabajo de dejar escrito quién fue Vito. Estaba haciendo falta. Las personas mueren realmente cuando ya nadie se acuerda de ellos.
El trabajo está muy lindo. Me encantó.
Vos sabés que nuestra vida en San Juan estuvo siempre muy ligada a tu casa. Yo iba a hacer algún comentario pero prefiero hacértelo llegar primero a vos por si lo querés incluir, si te parece. Te lo mando como adjunto.

“Lo conocí cuando llegó a San Juan subiendo los escalones de la Facultad de Ingeniería de tres en tres.
Vito fue un ser excepcional. Me siento honrado de haber sido su amigo durante más de cuarenta años.
Moderado en el comer y el beber, fue un sibarita, con sus platos especiales, el buen vino y el mejor whisky.  Le gustaba comer con champagne. Desayunaba pan con manteca y anchoas. La salsa picante que traía de Chile era otra de sus debilidades.  Parece que ésa sería la dieta que le dio una mente y memoria brillantes, y una vejez saludable.

Aún hoy extraño el placer de las largas tardes que pasábamos charlando en su casa, o en su biblioteca, que era lo mismo. Fue un bibliófilo consumado, coleccionista de miles de obras.  No sólo los había leído todos, sino que recordaba el contenido de cada uno de ellos. Decirle, por ejemplo:
-Vito, ¿no tenés Los Pasos Perdidos de Carpentier?  (La respuesta era: sí, esperá)
Y buscaba en un fichero de tarjetas:
- A ver …C, C, C Carpentier: El acoso, El siglo de las luces,  La música de Cuba, Los Pasos perdidos,…acá está.   Biblioteca D, estante IV, 122.  
La biblioteca D podía estar en su escritorio,  en el comedor, en algún dormitorio o en el pasillo. Toda la casa era la biblioteca. El libro estaba en su ubicación 122 partiendo de la izquierda; y seguían los comentarios:   - Vos sabés que Carpentier fue un entusiasta adherente a la revolución cubana: Murió hace poco en París, creo que el año pasado, en el 80.  Y después venían los comentarios de la novela que él recordaba muy bien y la comparación con otras de sus obras.  Entre los libros aparecían, de vez en cuando, algunos cartones: eran los libros prestados que no tuvieron devolución.

Además de ser un destacado ingeniero con una inteligencia brillante, fue un humanista en el sentido más amplio de la palabra. Admirador de la Naturaleza y de la Ciencia, conocedor de las Artes y la Literatura, respetuoso de las religiones, generoso y libre de todo prejuicio, un viajero incansable. 

Fue mi mejor amigo, a pesar de la diferencia de edad, que cada vez es menor porque yo sigo envejeciendo y el mantiene sus brillantes 93 años muy bien vividos.
Fue el gran Tío Vito de mis hijos.

Hoy lo sigo extrañando. Extraño esas tardes de largas charlas, su don de gentes sin ampulosidad, con esa sencillez que no podía ocultar su bonhomía.

Él se reía de los que creían que existían los platos voladores. Estoy convencido que era para disimular. Vito era un extraterrestre.
Hoy, en el día de su cumpleaños me hubiera gustado acompañarlo con un buen whisky sin hielo y sin agua, “a lo cowboy”, como él decía.”

Mauricio Benes
Cómo me gustó leer todo esto.  Los recuerdos con Vito son imborrables y están íntimamente ligados a mi niñez y adolescencia en San Juan:  cuando venía a comer a casa y uno nunca quería que se fuera así nos seguía contando cosas, o cuando ya nos mandaban a la cama y con mi hermana Marcela nos tirábamos en el piso de arriba, al lado de la escalera, a seguir escuchando esas conversaciones interesantísimas; los asados en el Cerro Blanco de Zonda; las idas a Amancay; el viaje al sur (nosotros en nuestro Citroën); la casa en Córdoba (la Falda?); los domingos en la casa de los Dufour en el barrio Del Bono, con ese olorcito a café; mi encuentro en París con él cuando fuimos al Jeu de Pomme donde entonces estaba la colección de pinturas impresionistas y post-impresionistas (que ahora están en el Musée d'Orsay) y cuando me llevó a cenar cerca de La Madelaine y comí Coquilles Saint-Jacques por primera vez...  
Ah, y justo hoy (bueh, ayer... ya son las 3 de la mañana) estuve cenando con unos amigos y les conté un par de historias de Vito.  Una de las chicas entonces propuso "un brindis por Vito", así que festejamos su cumpleaños hasta acá en Winnetka.
Un gran tipo.  Papá lo extraña mucho.  Yo también.

Eduardo Martinez
Un par de libros que no volvieron a la biblioteca de Vito fueron los Manuales Dubbel, porque Vito me los "regaló". Pongo esto de regalar entre comillas porque podríamos decir, también, que fue una extorsión.
Un buen día, corría el año 1973, antes de viajar a la Obra de Agua del Toro, mirando la biblioteca de Vito exclamé: "...Vito, no me diga que tiene los Dubbel...", La respuesta no se hizo esperar, porque Vito era desprendido para toda cosa material: "... ¿Por qué, los necesitás? Llevalos...". Mi respuesta: "... Claro, Vito, les voy a dar utilidad en Agua del Toro...".
Vito tomó los Tomos I y II de sus Dubbel forrados en cuero y me los entregó. Con cierto respeto, también con mucha discreción, procedí a guardar los Dubbel en mi bolso porque en breve me pasarían a buscar.
Habrían pasado unos diez minutos y Vito irrumpió en el living diciendo: "... Ah... Eduardo, si no te casás con Mónica me devolvés los Dubbel...".
Bueno después de más de 38 años de casado con Mónica, aún conservo los Dubbel en el mismo estado que Vito me los "prestó" aquella noche de 1973. Ciertamente hoy estos Dubbel son por su antigüedad, no por su información, una pieza de colección. Vito era así, era un tipazo.


Gonzalo Martinez Dufour
Mami, sinceramente me emocioné al leer cada linea de esta publicación del Blog. Gracias por describirlo tan claramente, Vito fue un genio en todos los aspectos.
A veces lamento no haber pasado mas tiempo con Vito y Anita, disfrutando de todos sus conocimientos y vivencias, pero lo cierto es que por la distancia cuando vivíamos lejos, las "obligaciones" del estudio cuando estábamos más cerca y seguramente falta de madurez para entender que la vida "se nos pasa volando a todos"... muchas veces pienso que fue poco el tiempo que compartí con ellos. Tal vez poco, pero valioso sin lugar a dudas.
Hay muchas anécdotas de travesuras de sus nietos (entre los que me incluyo) en la casa de San Juan y en "La Casita" en Córdoba, y que seguramente podremos compartir en tu blog, ya que en muchas de ellas, Vito fue "cómplice" nuestro.

Pier Giorgio Caneva
Nuestro MAESTRO un ejemplo de hombre, un privilejio para los que fuimos sus dicipulos
Un orgullo, para hijos y nietos

Sara Maloney
Muy lindo recuerdo de tu padre Mónica, que bueno que eres capaz de hacer estas cosas.
PD. Nuestros padres tenían algo en común, el colegio La Salle ¡¡¡
Papá era mas viejito hoy tendría 112 años…….

Blanca Gunche
Me gustó mucho el escrito de Mónica en el blog, y nos hizo emocionar con la Negra que haya hecho tan hermoso homenaje a su padre.
Realmente extrajo los aspectos destacados de Vito.
 Sin embargo tus comentarios le han puesto más que condimentos a su amor con los libros, la familia  y los amigos!! ja ja .Parece que la extorsión , como decís viene durando por mucho tiempo!!!
Un gran abrazo  Blanquita, la que esta también en la foto del blog, pero con un  añito....o dos....

Marcelo Rins
Verdaderamente muy lindo y emotivo.

Patricia Dufour
Me has emocionado, que grande que era Papito

Gabriela Rins
Hoy lei el blog de monicacha y he llorado a moco tendido. Siempre pensé que Vito y Anita eran inmortales. Y no estaba tan confundida.

Carlos Ernesto Fuschini
Primi, muy buena la biografía. Yo no sabía casi nada de lo que cuentas.

Macarena Laso
Me quedaron grabadas las tortillas quemadas al rhum, receta que en casa siempre se repitió.
Otra cosa que me viene a la memoria son los mega rompecabezas que se armaban en la casita de Córdoba.
¡Cuánta alegría me da haber podido compartir algunos momentos con ellos (Vito y Anita)!
Gracias Mónica por el blog, es muy lindo.

Sebastian Garcia Costignola
Qué linda historia, me la deboré! jeje, me encantan las historias de este tipo. Qué lindo ejemplo de trabajo y sacrificio, un grande!

Alejandro Kupfer
Que linda esta resena y el feliz recuerdo !
Muy agradable, para cualquiera que asi la lea

Celina Gismondi
Que lindo Monica!!!! Felicitaciones por lograr guardar y pasar a tus hijos este recuerdo tan lindo

Carol Cowper
Es muy emotiva la biografía que hiciste del querido tío Vito,al que siempre admiré y tuve el privilegio de haberlo tratado bastante yal qué siempre le mandaba postales para las fiestas y a Anita también ,por supuesto .En su último viaje a Bahía Blanca me enseñó a jugar al dominó,!  cómo nos divetíamos!!!!!!!!!!!!! Era facinante escucharlo hablar cualquier tema (mi viejo no hablaba nunca) asi que se veía la diferencia,.Nuevamente gracias por hacerme compartir éste grato momento.

Eduardo Martinez
Esto es una parte de la cosecha sembrada por tu padre, también, por tu iniciativa de escribirlo en tu blog
Ahora, tienes que escribir sobre tu madre. Ella, con sus pausas y con sus silencios que para ellos razones siempre hubo, también supo simples las cosas importantes.
Te felicito. Eduardo

Silvia U de Benes
Gracias Mónica por traernos en el recuerdo al querido Vito. Nosotros fuimos parte de los herederos de sus libros. Lo más importante fue su amistad.  Siempre gozamos de  la calidez y generosidad con que nos adoptaron junto con Anita a nuestra llegada a San Juan.
Ya grande Mauricio nos confesó que cuando venía Vito y los mandábamos a dormir se quedaban en la escalera para escuchar sus interesantes relatos.
Fue un privilegio haberlo conocido y seguir con y en ustedes,  tan enriquecedora amistad.

Candelaria Laso
Qué lindo Moni! Como para no estar orgullosa, realmente Vito era un grande! Mi recuerdo más vivo es de la Casita en Córdoba...me acuerdo de estar juntando zarzamoras en el fondo de la casa y también de las semitas en el desayuno! Los rompecabezas gigantes que armaban con Anita siempre me fascinaron! 
De los dos me quedaron unos recuerdos lindísimos, a pesar de verlos muy poco, pero realmente eran unos tíos abuelos excepcionales!
Espero ansiosa los cuentos sobre Anita! 
Un beso y como te dije antes, gracias por compartir estas historias de nuestra familia!

Eleonora Martinez Dufour
Mami: Como Gonzalo, me emocioné y volví a recordar tantas cosas lindas que vivimos con Vito y Anita.
Recuerdo su biblioteca, las horas que pasabamos jugando con la maquina de escribir a la inmobiliaria. ja, ja (seguro que Gonzalo y Gabriela se acuerdan) y los despioles que le hacíamos... Yo por mi parte le hurgueteaba todos los cajones... Tambien recuerdo cuando jugábamos a los ladrones y policías (quienes eramos los ladrones? los mas chiquitos, el Pato y yo) y los policias nos encerraban... ja, ja, ja.
Y finalmente como olvidarme de la tortilla que era más rhum que huevo.
Gracias por contar parte de una historia que no sabia y recordarme todo lo demás.

Julian Rins
Realmente me encanto el recordatorio y como te imaginaras me emocione hasta las lagrimas al leerlo. 
La verdad que cuando uno se pone a pensar algunas personas guardan una gran historia atrás de ellos, sin dudas Vito es uno de ellos.
No quería dejar de mandarte estas lineas para decirte esto y agradecerte que te hayas tomado el tiempo, si bien estoy seguro fue hecho con mucho gusto, para recordar a nuestro querido Vito.  Tal como una vez me dijiste,  si bien Vito se fue como vivió, con sencillez, en todos los aspecto de su vida fue un gran hombre y así lo recordaremos siempre y trataremos de seguir su ejemplo. 

Rolo Irigoyen
Creer o reventar. Nacido el mismo día que Borges, y yo siempre recordándolo como que me enseñó a leer...y de sus libros sigo bebiendo...
Te parece que festeje el día del lector, el día de Vito y el de Borges, leyéndolo en libros de su fantástica  Biblioteca  con una copa de cognac Jaquemain ...?

Patricia Dufour
Parece mentira los años que pasaron sin su compañía. Yo y mis hijos somos los que más cerca de él estuvimos y los que más disfrutamos de los dos. 
Todas las tarde tomábamos juntos café con leche, pero papito siempre estaba apurado porque algo estaba haciendo que no podía esperar  
Cada vez que lo necesitaba para lo que fuera, tardaba 5 minutos en llegar, ir a buscar a alguno de nosotros, llevarnos donde fuera, siempre contento, siempre dispuesto. Arreglar la bomba del agua, los tapones que saltaron, aparecía con su super caja de herramientas y después de un buen rato todo solucionado. 
Porque será que uno cuando es joven corre y no se da el tiempo necesario para disfrutar la compañía de ellos.  En realidad yo siempre pensé que ellos iban a estar siempre, nunca pasó por mi mente realmente que un buen día todo iba a terminar.

Blanca Gunche
Mónica: al leer todos los comentarios que han hecho sobre Vito.... no pude menos que ponerme a llorar, y mucho, y tomé conciencia que más de 50 años de mi vida he estado compartiéndolos con los Dufour-Fuschini en familia, visitas y paseos.
También recuerdo las atenciones cuando ya Uds, mis primos,  estaban casados y no vivían con Anita y Vito , siempre dispuestos y acogedores tanto en San Juan como en La Casita de Villa Giardino.
Qué gratos recuerdos que me invadieron, no sólo su fascinante biblioteca, su escritorio con orden propio, las "delikatessen " que nos traía o preparaba, también los  serenos y oportunos consejos o explicaciones de la ciencia y tecnología, o su cuarto de herramientas y colección de tornillos y tuercas en frasquitos, la pucha qué ordenado!!. 
Recuerdo cuando en 1979 viajamos los tres a Niza y luego a Como, Italia, yo debía ir después a Madrid para tomar mi beca de estudios.
Paseamos por la Costa Azul y me encantaba oír a Vito hablando francés con la gente de los comercios, taxis , etc, que lo escuchaban extrañados por la velocidad al hablar y el humor que ponía, pero con un acento diferente....!!! según decían los franceses.
Te felicito prima, por rearmar estas historias de familia y qué maravilla la tecnología que permite que en pocos días se puedan  leer los comentarios.   Blanquita

Carlos Ernesto Fuschini
Moni, te cuento algunas cosas que recuerdo de cuando vito y Anita vinieron a visitarme en Salvador que no sé si te lo he contado. En esa época, que creo fue en el 97 o 98.Vito vino para proyectar la instalación eléctrica y se trajo una valija con todo lo que iría a necesitar porque no sabía que herramientas yo tenía. Se vino con taladros martillos pinzas y no se cuantas cosas más. Te imaginarás lo que que pesaba la valija. Cuando llegó se encontró que yo había construido la casa sin planos y que algunos edificios estaban un poco fuera de escuadra, por lo que me enseño a aplicar el teorema de Pitágoras para que las próxima construcciones no tuvieran esos defectos. Después de eso decidió que era necesario comenzar midiendo toda la construcción y hacer un plano de la casa. Así con la ayuda de uno de mis empleados (yo trabajaba y no estaba todos los días) midió y elaboró los planos. De ésta forma tuvo origen la planta de mi casa y que luego copiada por un dibujante serían los planos que presentaría en la municipalidad. Para esta altura ya había discusiones entre mis empleados para ver quien ayudaba a Vito, porque alrededor de las 10 u 11 de la mañana, para combatir el calor, él tomaba una cervecita (en Brasil no hay buenos vinitos) y no sé si además picaba alguna cosa y lógicamente, el que lo estaba ayudando participaba de la meriendita. Después de terminados los planos comenzó la instalación eléctrica y que continúa siendo la base de la actual. Por supuesto que además estuvimos viajando por el interior de la Bahia y fuimos a Lençóis y a la Chapada Diamantina de donde debe haber muchas fotos de las que tengo algunas. Para mí fue un lindísimo período porque me sentía con el respaldo de la generación anterior, que nunca tuve por parte del lado Hernández Plüss de la familia que siempre fue muy crítica con mi temperamento, mas tirando a italiano que a suizo como el resto. En realidad para los Hernández yo siempre fui un tiro al aire. Hay algunas anécdotas que no sé si te las habrán contado, con la que nos hemos reído mucho también. En aquella época todavía no existían las escalera ni las terrazas que conducían desde el edificio de la entrada hasta abajo y creo que tampoco estaba la piscina. El declive era bastante pronunciado y de tierra resvaladiza. Esto era muy dificultoso para Anita, así que un día, mis empleados se dieron cuenta de los problemas y resolvieron dar ayuda. Así, entre dos hacían una sillita de oro y se cargaban a Anita de abajo para arriba y de arriba para abajo acompañados por las risas de Vito y por las protestas de la Propia.
Esta fue la segunda vez que venían a Salvador. La primera había sido con aquellos amigos del club de Leones y que también fue muy divertida porque yo tenía una pick up y cuando salíamos a algún lugar juntos, las mujeres venían en la cabina conmigo pero los distinguidos profesores tenían que subir a la caja. Vito se reía porque decía que seguramente sus amigos nunca habrían viajado de esa forma tan del populacho.
Volviendo al segundo viaje, creo que estuvieron un mes o más, así que tuve tiempo de disfrutar con ellos. Ahora que me pongo a recordar para escribirte, también me vuelven los sentimientos de aquel momento. Tener alguien de la generación anterior cerca, que colabora con tus proyectos y tácitamente los aprueba, ayuda más que psicológicamente a cargar el peso de las responzabilidades que nos creamos en la vida adulta. El tiempo que Vito y Anita estuvieron conmigo fue alegre y despreocupado sólo por el hecho de ellos estar presentes. Creo que yo tenía mucha más afinidad con tu madre que con la mía y mucho me identificaba con el ritmo activo de tu padre (aunque creo que no lo alcanzo). Lamento que siempre hayamos tenido tanta distancia geográfica entre nosotros.

Nora Ines Fuschini
Querida Mónica : Te haré parte del comentario que le hice a Gonzalo en Mendoza el lunes pasado.Teniendo yo 18 años en un mes de agosto como hoy , viajé a San Juan , allí le festejamos a Vito su cumpleaños , recuerdo que ustedes organizaron todo ,era una fiesta sorpresa, vinieron varios amigos de los cuales recuerdo a Julio , al dueño de la bodeguita de cogñac etc. Anita estaba en Bs As ya que la operaban de la vista. Con Vito conocí Barreales, Jáchal y otras localidades , en el itinerario me explicaba todo con lujo de detalles , luego almuerzo con la gente del Club de Leones .Y en City Bell en la quinta tantas veces que compartían tardes enteras mamá y papá con ellos ,para los de mi casa era toda una fiesta la llegada de Vito y Anita ,jamás dejaron de ir, ellos tenían tiempo para todos, era el tío que sacaba siempre un regalo de su bolsillo y no tenia porqué hacerlo , pero ambos eran tan generosos y cuando vino a Tornquist y me hizo el alargue de la máquina de cortar pasto , hay tanto para contar, y tan lindos recuerdos, eran fantásticos.

Ana Laura Fernandez
Moni, la verdad que muy lindo lo que has escrito sobre Vito, y qué lindos comentarios del resto de la gente.

Maria Laura Dufour
Moni: Recién hoy leo este blog,porque hasta ahora estuve en cama con bronquitis. Que hermoso recuerdo y que bien describiste a tu papá. De ambos, tu papá y mamá tengo muy lindos recuerdos. El que siempre me causó gracia aún hoy, fue cuando en 3º año, estaban Uds. en la quinta y yo estaba luchando con un "teorema" que no me salía, Vito en un abrir y cerrar de ojos me lo explicó, el lunes fui muy ufana al cole y a la profe no le gusto mi solución al teorema, entonces yo muy cancherita, se lo expliqué como me lo había enseñado Vito y se quedó muda, resultado un 10. Besos Moni y sigue escribiendo. Pelusa

Cristina B de  Sanguinetti
Gracias por los envíos referidos a tu padre. Es maravilloso que una hija recuerde así a su ancestro, investigue sus antecedentes y lo rescate para todos del olvido en que lentamente se disuelve la condición humana.
No tratamos demasiado a Vito, pero nos bastaron algunas charlas en Villa Giardino para conocer y estimar su simpatía personal, su trato refinado, su cultura, su sentido del humor. Especialmente recordamos el amor que tenía por las plantas y que es propio de toda persona de bien. Nos obsequió algunas semillas de araucaria, una de las cuales se convirtió en Unquillo en un árbol enorme. En suma que esta acción de rescate y las respuestas que recibiste las merecía Vito por tantos méritos y benevolencias.
Con un abrazo fuerte a Edy, que se casó con vos para no devolver los Dubell ( ?? ), y al resto de tu linda familia un cariño enorme de Cris y Horacio

Cristina Rins
Muchas gracias Mónica, he disfrutado la lectura y el recuerdo de tu padre, uno de los hombres más íntegros que he conocido y un amigo muy querido.

Carlos Cheble
Lo que nunca olvidaré del Ing. Dufour, fue que, por él dejé de fumar.
El subia las escaleras de la Facultad de a 3 escalones y yo me agitaba subiendo de a uno.
Pocos días despues deje de fumar.
Gran persona, Dios lo tenga en su Gloria.

Julio Gallego
Mónica: Ha sido muy lindo leer lo que escribiste y por supuesto recordar a tu querido padre y querido y respetado PROFESOR. Lo tengo, a pesar de los años transcurridos muy presente y con un muy cariñoso recuerdo.

Alejandro O. García Martí
Estimada Mónica: Tu papá fue una persona clave en mi carrera y te diría en mi vida. Él me animó a ser ayudante alumno de su cátedra de mediciones eléctricas y me presentó en Impsa, en donde trabajé 32 años. Muchas veces lo visité en su casa en donde siempre fui bien recibido y siempre me regaló alguna de sus traducciones o trabajos. Tengo una traducción de Superconductividad, otra del Bosón de Gigss (ahora casi descubierto en el CERN), y un viaje a las islas Orcadas del Sur, que tiene varias fotos. Tengo también tres libros que el me regaló. 
Viví un poco de la historia que cuentas de su casa en sus años de jubilado. Desafortunadamente, en los últimos años mi familia sanjuanina pasó por momento difíciles y ya no pude hacer tiempo de visitarlo otra vez, lo cual lamento muchísimo.
Mi hijo mayor se llama Gustavo en agradecimiento a toda la ayuda que  me prestó.
Te felicito por la idea de hacer un blog y contar la historia de tu familia, y en particular por la de tu papá que fue una gran persona.


Maria del Mar Sanou
Querida Mónica: vino mi mamá a Mendoza este fin de semana y leímos juntas lo que compartiste sobre tu papá. Lo disfrutamos a dúo. Ella con sus recuerdos de momentos vividos con Vito y Anita, unos de sus mejores amigos, y yo los míos, como padre de mis amigas. Mi mamá se reía recordando cuando en algún viaje a “La Casita” de Villa Giardino, tu mamá decía, en el momento más inesperado, viendo un arroyito lindo: “Ay, Vito, qué lindo para darse un bañito”, y tu papá, rezongando, desarmaba todo el equipaje cuidadosamente armado sobre el techo del auto, y todos se daban ese lindo bañito. Ja! Para nosotras, Rosa María y yo, tu casa era una típica casa de “puertas abiertas”, donde la gente joven se juntaba a charlar, escuchar música o lo que sea, y Vito y Anita, muy cariñosos siempre nos daban cabida. ¿Te acordás cuando a Rosa María, que hablaba como una locomotora, tu papi le decía “modulá, modulá!” para que hablara más despacio? Nosotras también somos felices poseedoras de libros heredados de Vito, que Uds muy generosamente nos ofrecieron. Efectivamente, lucen en nuestras bibliotecas y tienen, desde ya, un valor agregado sobre los demás libros.
Me encantaron las fotos viejas y la historia familiar.
De su vida profesional desconocía todo lo anterior a San Juan (yo también creo que fue una muy sabia decisión irse a vivir a San Juan). Sabía algo de Las Orcadas, pero nada de tantos puestos interesantes que tuvo. Coincido con vos que fue una pena cuando, en su momento, lo desperdiciaron destinándolo a trabajo administrativo teniendo una formación técnica de avanzada sobre radares.
La verdad que Vito fué un ser único, muy activo y además generoso y desprendido como pocos, con una mente libre de todo prejuicio. Agregaría que Anita fue su complemento justo y eran, en general, una pareja que transmitía seguridad y nada era tan grave que no pudiera resolverse.
Son verdaderas “perlitas” los comentarios de Julio y Eduardo, ambos muy sinceros en su recuerdo, pintando con claridad fotográfica a ese Vito que todos seguimos queriendo.

Rosa María Sanou
Cuando me llegó tu mail, estaba en medio de una correteada de trabajo, por eso no te contesté ipso pucho. Me dio mucha alegría ver que te acordaste de nosotros y nos permitiste compartir esa página tan linda y emotiva que escribiste/armaste para Vito, en ocasión de su cumpleaños. Qué  buena idea.
No hace falta que te diga que cualquier recuerdo de mi adolescencia y juventud está inevitable y cariñosamente ligado a vos y a tu familia. Una HERMOSA familia. Como las de antes..., como decían los viejos. La tuya era una casa con un enorme cartel de "Bienvenidos" en la puerta, donde todos -jóvenes y adultos- nos sentíamos super-cómodos.  
 .
Por supuesto, tus papás eran el ingrediente principal para lograr esa fantástica receta. Una pareja especial, que sabía combinar -sabia y sanamente- las discusiones, la diversión y el cariño, y que sin duda contagiaba su espontaneidad y su alegría de vivir. 
Realmente, si Vito viviera, incluso con sus 101 años, seguiría siendo un hombre joven, brillante, de avanzada, original, visionario, culto, de mente abierta, jovial, entusiasta, honesto, sin vueltas, con sentido del humor, muy seguro de sí mismo y capaz de pequeños y grandes gestos: cruzar un salón saltando como rana para invitar a bailar a una joven Anita, prepararles muy temprano el desayuno a sus chicos con un montón de tostaditas con miel y manteca, bajar medio equipaje del auto para tomar un último cafecito -a pedido de Anita, claro- justo antes de emprender el regreso de Villa Giardino, apoyar con todo a una pareja de amigos para que viajen a su país -España-, cuidar a su esposa con todo cariño y   dedicación en sus últimos años y "estar ahí" para sus hijos y nietos siempre que lo necesitaron. 
Moniqueta, vos tuviste el regalo de la vida de tenerlo como papá (yo también fui bendecida con un papá genial, con mucho en común con Vito), pero yo tuve la suerte de conocerlo como íntimo amigo de mis padres y como papá de mi gran amiga de la juventud.
Aunque casi no nos vemos, siempre te recuerdo con mucho cariño. Sos testigo de buena parte de mi vida.

Juan C. González Aubone
Allá por los años setenta trabajé con el querido Ing. Dufour como Jefe de Trabajos Prácticos en sus materias Mediciones Eléctricas y Máquinas Eléctricas. Fue para mí además de un gran maestro, una persona de una calidad humana extraordinaria. Estas cualidades sumadas a su natural vitalidad y entusiasmo por el estudio, fijaron en mí una imagen imborrable que recuerdo con gran cariño.
Como anécdota quiero contarles que, treinta años después, justamente cuando comenzaba el milenio en el año 2000, se armó una gran polémica respecto si el milenio comenzaba en el año 2000 o en el 2001. El Ing. Dufour, ya se había anticipado a este hecho y cuando se enteró sobre mi interés por el tema, me regaló una fotocopia que aún conservo, sobre la Historia del Calendario.
Este interesante trabajo fue tipeado a máquina personalmente por él en el año 1999. Me dí cuenta entonces que uno de los temas que más le apasionaban, era la forma de medición del tiempo a través de los siglos.


Carlos Leone
Corría el año 1963, aunque pudo ser 1964 y por aquél entonces en la materia de Electrónica teníamos un profesor buen conocedor de la misma, el Profesor Zinn. El inconveniente con él era que estaba más preocupado en la construcción del laboratorio del “Leoncito” que en sus alumnos, lo que terminó desencadenando una huelga de alumnos de las que la Facultad no tenía antecedentes. Asambleas en el edificio “nuevo” y en la plaza 25 de Mayo en las que se dijeron muchas cosas e incluso intervino la Policía Federal, pero lo concreto es que el Profesor Dufour fue uno de los más activos en encauzar una solución al conflicto, cosa que luego de algunos días finalmente se logró.
Esta anécdota no tiene nada que ver con la parte técnica de las materias que él tenía a cargo, sino con su parte humana ya que cuando tuvo que jugársela por sus principios y sobre todo por sus alumnos lo hizo con la misma fuerza con la que daba sus materias.
Entiendo que esta anécdota podría haber enriquecido el Blog, que por otra parte me ayudó a entenderlo mejor. Gracias también al aporte de Jorge que va pincelando lo que fueron los comienzos de esa, nuestra Facultad.

Jorge Massaccesi
Comparto todos los conceptos de Carlos sobre tu padre y aprovecho para hacer algo de historia sobre la carrera de Electromecánica en nuestra querida Facultad de San Juan, que muchos conocen, pero quizás los más jóvenes no.
Nosotros pertenecemos a la segunda promoción de electromecánicos (ingresamos en 1960), la primera empezó en el 1959. La carrera se creó por la necesidad de la especialidad para Agua y Energía Eléctrica de la Nación en la zona y el mérito de su creación y crecimiento se lo debemos a la dedicación y el empuje del Ing. Enrique Gatti.
Los dos primeros años se dictaron con los mismos profesores de las materias básicas de las otras carreras, pero cuando iba a comenzar el 3º año de la primera promoción no habían profesores de las materias específicas, entonces el Ing. Gatti y algunos alumnos se dedicaron a viajar a Buenos Aires, La Plata y Bahía Blanca a interesar a profesores para que vinieran a San Juan. Entre los que aceptaron estuvieron los Ing. Dufour, De Luca, Leonetti y Benes. Como eran recién llegado y éramos pocos alumnos se creó una relación muy particular y fuimos amigos además de alumnos, por eso es que los recordamos con cariño. Un afectuoso saludo.

Eduardo Rodriguez Zanetti
Tengo una pequeña anécdota y es con el Ing Dufour ....... hacia poco que me había recibido y estaba trabajando en el laboratorio de Absorción Atómica del Centro de Investigaciones Mineras con los Ingenieros Rudolph y Matar y se me ocurrió poner en marcha un equipo PERKIN ELMER recientemente adquirido a la Compañía City Service...y cuando estaba en la parte final me encontré que necesitaba un variador de voltaje y no tenía donde sacarlo..Busqué por toda la facu y llegue a la conclusión de que el único que podía ayudarme era el LOCO DUFOUR...no me simpatizaba la idea porque tenía una idea equivocada de él...hice un esfuerzo y me dirigí a donde tenía todo el instrumental me presenté y le plantee mi problema...antes de que me diera cuenta había agarrado unos cables con sus respectivos terminales cocodrilos, puestos en la boca,  y con dos variadores, uno en cada brazo me dijo VAMOS y media hora después estaba poniendo en marcha el equipo gracias a su colaboración.

POR SUPUESTO QUE LO INSTALÓ SOLO YO....YO SOLO MIRABA...QUÉ TIPAZO...UN LOCO CON MAYUSCULAS.
Cabeza /Eduardo Rodriguez Zanetti)

Ernesto Ferrer
Querida Monica  Tanto tiempo!!!
Guardo de tu Viejo los mejores recuerdos.  Fue una gran persona y un gran profe.
Queres una historia?   acá va
Una vez, haciendo un trabajo practico de Mediciones  Eléctricas con el grupo que formabamos   Nestor Varini , Ariel Vitali ,Bety Slavick y yo, nos olvidamos de poner una característica  de un instrumento  de medición  en el informe que le presentamos a tu Papá.  Como estaba cansado de insistir  que  teníamos  que poner TODAS las características de TODOS los instrumentos, nos levantó en peso y nos hizo repetir la práctica.
La práctica en cuestión era sobre termocupla. Un extremo de la misma  iba a un recipiente con agua caliente y el otro a  un recipiente con agua fría y había que medir la diferencia  de potencial que se producía por  esa diferencia de temperatura.
Cuando le presentamos  este segundo informe y pusimos las características de los instrumentos  usados ,POR HACERNOS LOS VIVOS, le incluimos además del minivoltimetro y alguna otro instrumento  por el estilo, las características de LOS DOS RECIPIENTES : 1 lata de  leche en polvo Nido  capacidad xx cm3 marca  Nestle etc etc ( este  era  el de agua caliente) y una lata de leche condensada marca Nestlé  capacidad y cm3  etc etc .( EL DEL AGUA   FRÍA O EL  HIELO,NO ME ACUERDO))
Se lo entregamos a tu Viejo al terminar  en el laboratorio y cuando nos íbamos yendo escuchamos un  grito " No se vayan, vengan para acá"
Nos quedamos  petrificados ,sobre todo Bety  ( que será de su vida?) que era una chica muy tímida y además  era la única mujer  de nuestra promoción de electromecánicos  ( creo que fue la primera alumna de electromecánica ), Bety se agarró un  jabón que  ni te cuento.
Llegamos  a la puerta de la oficina de tu Viejo  medio con la cola entre las piernas y nos lo encontramos con  una cara de "enojo" tremendo y nos dijo que si nos creíamos vivos, que era una falta de respeto etc etc... y de repente se sonrió ( casi que se rió)  y nos dijo, "No se  asusten" y que LO QUE HABÍAMOS HECHO PARA ÉL NO ERA UNA AVIVADA, SINO LA PRUEBA PALPABLE DE QUE HABÍAMOS APRENDIDO LO IMPORTANTE DE ESPECIFICAR LOS INSTRUMENTOS EN UNA MEDICIÓN. y QUE SEGURAMENTE  NO LO OLVIDARÍAMOS  MAS Y ASÍ FUE. 
DE HECHO HOY CUANDO ME HAN  PARADO PARA UN CONTROL  DE ALCOHOLEMIA  LES HE PREGUNTADO SI EL INSTRUMENTO  ESTA DEBIDAMENTE  CONTRASTADO Y SI ME PUEDEN  DAR LAS CARACTERÍSTICAS DEL MISMO!!! LOS  CANAS NO ENTIENDEN LO QUE SIGNIFICA PARA MI  HACER ESAS PREGUNTAS.
Como te dije, siempre me acuerdo de tu papá con mucho afecto y de esta pequeña historia que además involucra a dos hermanos del alma como fueron Nestor Varini y Ariel Vitali quienes  ya no están más  físicamente entre nosotros, pero que siempre  llevo en mi recuerdo, no sólo como compañeros de colegio, de  facultad , sino también  compañeros de uno de los deportes mas hermosos que existen, el andinismo ( subimos  varias montañas juntos de la cadena del Plata y tengo fotografías con ellos en esas aventuras  adolescentes puestas en un lugar de privilegio de mi escritorio, en mi casa). Y también de Bety. Una chica encantadora que, en medio de tantos  varones, siempre supo  mantener su lugar y su feminidad y se ganó el   respeto de todos.
Bueno esta  es la  historia y tal vez sirva para disparar otras.
Lo copio   a Jorge Vivaldelli, por si quiere compartirla con otros.
Monica te mando un afectuoso abrazo