Hoy voy a
recordar lindos momento vividos cuando era chica cuando compartía las
vacaciones con mis padres, mis abuelos, mis tíos y primos en Villa Mercedes San
Luis.
Espero que
estos recuerdos sirvan para que mis primos y hermanos se animen a recordar y
plasmar en papel las anécdotas que recuerden y así nutrir parte de la historia
de nuestra niñez. Anímense a hacerlo, aunque sean solo relatos desordenados. Me
comprometo a editarlos y mejorarlos, sin cambiar el sentido de cada recuerdo !!
Muchos
veranos pasamos juntos las vacaciones en Villa Mercedes, ya sea en la casa de
la ciudad o en el campo que tenían mis abuelos a 8 km de la ciudad.
Empezaré
relatando lo que recuerdo de la casa de la ciudad. Era una casa antigua, tipo
chorizo, en una planta, ubicada en la calle Suipacha 1768 del barrio de la Estación.
Enfrente estaba el colegio de monjas “Sagrado Corazón”. Llegar allí
para nosotros era toda una fiesta. Calle de tierra y con cordones muy altos (o así
me parecía a mi que era chiquita). En el frente estaba la puerta de entrada con
la placa de mi abuelo “Ing José Octavio Fuschini”, a ambos lados las ventanas
con balcón. Las dos de la derecha pertenecían al comedor y al living y la de la
izquierda al escritorio de mi abuelo. También tenía un portón lateral para el
ingreso de los autos
Se ingresaba
por un zaguán con escalones que llegaba a la galería que circundaba el patio
principal, alrededor de la cual estaban los dormitorios y demás dependencias.
El patio siempre impecable y lleno de plantas, ya que mi abuela era una fanática
de las flores. En especial las “Maravillas” que no se que variedad de planta es
y que llenaba de flores en patio. Tiene unas flores pequeñas color fucsia y la
semilla es redonda y negra con albúmina blanca en el interior (ya les contaré lo que hacíamos con estas semillas).
En el centro
del patio estaba la fuente con nenúfares y plantas acuaticas
En la foto Blanquita
|
Las habitaciones estaban una a continuación de la otra y todas tenían tres puertas, las laterales que las comunicaban a las otras habitaciones y una que daba a la galería. En cada habitación, hacia el callejón para los autos, había una ventana. Inclusive el baño tenía las mismas características y era complicado llegar apurado, porque había que cerrar tres puertas y una ventana para recién hacer uso del mismo. Era enorme, casi un salón de baile. Tenía una bañadera de pie, con patitas, el lavatorio y los sanitarios. Mis abuelos tenían su habitación a cada lado del baño, ya que dormían en habitaciones separadas. Había cuatro dormitorios, cada uno con su estufa a leña y como ya dije de dimensiones generosas. La casa seguía a través de un pasillo hacia el fondo dejando a la izquierda la despensa y la cocina que comunicaba a un segundo patio. Lo que recuerdo de la cocina es que era oscura, con la cocina económica a leña siempre prendida y lista para recibirnos con delicatessen. Mi abuela era una gran cocinera y trabajaba todo el día, era muy inquieta y cuando la casa se llenaba de hijos y nietos no quedaba otra que arremangarse. Los desayunos era pantagruélicos … manteca casera , leche traída del campo a la que se le formaba una capa de crema en la parte superior y que mi abuela retiraba con espumadera para hacer la manteca, mermeladas caseras de lo que quisiéramos, pan tostado. Tomábamos el café con leche en unos grandes tazones marrones, de los que conservo uno como recuerdo.
El patio del
fondo era de tierra y tenía muchos árboles. Contra la medianera estaba el
gallinero que nutría de huevos recién puestos los biscochuelos que hacía mi
abuela.
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| Grupo familiar en el patio del fondo La ventana corresponde a la cocina Aprox 1965 |
Para nosotros era una fiesta ir de vacaciones a Villa Mercedes, ya que compartíamos con nuestros primos muchos momentos y juegos. Era muy divertido y la casa se prestaba para inventar muchas cosas.
Durante el
verano la casa se llenaba porque por lo menos tres de los hijos de matrimonio
anfitrión iban con sus cónyuges y descendientes, o sea nosotros. Se agregaban
camas, mi abuelo se mudaba al escritorio y dejaba su dormitorio, en fin todos
estábamos cómodos porque la casa era realmente grande.
Los
almuerzos eran muy concurridos y como ya dije, la que cocinaba era Mamama, mi abuela.
La comida era simple pero muy rica. Muchas de las verduras se traían del campo:
choclos, espárragos, lechuga, tomate. Y a veces le tocaba a alguna gallina o
pollo del gallinero.
En el primer
patio, al lado de la despensa había una habitación, una especie de depósito. Allí nos deleitábamos sacando trajes y disfrazándonos, cuando nos dejaban. Había baúles
llenos de cosas que a mi me parecían extraordinarias y originales con mis
cortos años, y seguramente eran cosas comunes guardadas a través del tiempo.
Una mención
especial la merece la despensa. Recuerdo una balanza de dos platos con las
pesas y muchos frascos para guardar la mercadería. En las estanterías había
todo tipo de conservas y dulces.
| Navidad de 1964 en la galería de la casa Atrás mi abuelo José, mi abuela Margot, Monica y Vito medio Nora y Anita abajo Patricia, Nora Inés y Gustavo |
Nuevamente
los invito a escribir sus recuerdo para complementar los míos ¡ ANIMENSE !
Sigo otro
día con las historias de la casa del campo y la vida tranquila que llevábamos allí,
sin luz eléctrica … había que irse a la
cama cuando anochecía
Agrego una foto que saque en julio de 2021 cuando estuve de visita en Mercedes
Agrego una foto que saque en julio de 2021 cuando estuve de visita en Mercedes
Los dueños eran comerciantes almaceneros de apellido Persico, y la calle Suipacha, me recuerda Blanquita, antes se llamaba Pringles. La casa está ubicada a pocas cuadras de la estación del ferrocarril en Villa Mercedes y enfrente estaban las monjas.
Actualmente funciona alli el Colegio de Ingenieros CINYTEC Delegacion Villa mercedes.
José y Margot vivieron en esta casa desde mediados de 1945 y la mantuvieron alquilada hasta la muerte de José en el año 1971.













